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El huevo, de Felicien Marceau, en el teatro Sullivan

Armando de Maria y Campos

    ¿Cómo definir la pieza de Felicien Marceau L'Oeuf -El huevo-? Propiamente es una farsa, una alegre farsa con profundo sentido humano desarrollada con hábil tratamiento, sino totalmente nuevo, poco aprovechado, y es eficaz. Un animador, que es uno de tantos fanceses en particular y no de tantos hombres de cualquier lugar del mundo civilizado, cuenta al público de su vida desde los felices años en que disfrutaba, o sufría, "la flor de la inocencia". ¿Cómo la cuenta? Actuándola al mismo tiempo que la refiere. Hacer uso de dos escenarios simultáneos que cambian con facilidad a la vista del público por el procedimiento de los escenarios circulares. Ya sabéis: un mecanismo elemental hace girar un disco y aparece el escenario que está detrás del que ha permanecido en uso delante del público. Dos escenarios de este tipo dan monólogo y a la actuación del protagonista extraordinaria movilidad a la acción, Magis, "buen hombre, pero al que los golpes del destino lo van transformando en un sujeto acomodaticio, lo conducen, finalmente, al crimen, para vengar su dignidad de marido ofendido.
    Existe en vida, para todo, un sistema; los que están dentro de este sistema lo pueden todo, y

nada logran los que están fuera de él. Para Magis, el mundo es un huevo hermético. Para romperlo y saborear su delicioso contenido, precisa una magia especial, de cristal, incluso. Hay quien no encuentra la forma de entrar en un sistema y hay quien entra y lo expulsan de él. Lo que le ocurre a Magis, siempre fuera de sistema, siempre fuera del huevo, no es para contarse. Es una regocijada historia de costumbres francesas, válida en cualquier parte del mundo. Lo que sí es preciso dejar sentado es que con el Magis, protagonista de esta pieza, se impuso más que se reveló, como notable actor cómico, de múltiples matices, el ya famoso en televisión Chucho Salinas. Puede llegar a donde quiera si escoge bien el camino y sabe qué es lo que desea. Le acompañan en la interpretación de este bello espectáculo, una numerosa colección de actores, muchos de ellos en "doblete". La lista es interminable: 32 entre hombres y mujeres. Todos merecen una mención: ¿cómo hacerla? Limitemos ésta a unos cuantos nombres: Emilia Carranza, Regina Cardo, Alfonso Torres, Alonso Castaño, Pepet, etcétera. La escenografía de David Antón funciona muy bien.     Es excelente la dirección de Luis del Llano y correcta de traducción de Carlos Muñiz.