Resaltar búsqueda

La tragedia de todos, de Alfonso Ortíz Palma

Armando de Maria y Campos

    Don Alfonso Ortiz Palma ha consagrado muchos años de su vida a escribir obras de teatro con temas mexicanos. Escritas, las ha dado a la imprenta y a la fecha tiene publicadas veinticinco, agrupadas en trilogías que arrancan desde la época de Netzahualcóyotl hasta la vida en uno de nuestros multifamiliares destinados a burócratas y otras menudencias. Trabaja actualmente en otras veinticinco obras con las cuales se propone abarcar el amplio panorama de la vida mexicana desde los tiempos de "Tenoxtitlán en llamas" hasta quien sabe qué fecha futura. La simple enumeración de los títulos de las piezas escritas, publicadas y en proyecto, de Ortíz Palma se llevaría más de la mitad del espacio destinado al comentario del estreno, el sábado 31, en el teatro de los Compositores, de su pieza La tragedia de todos, límitada a mostrar que "en la vida no es como queremos; sino como es realidad", según dice, antes de caer el telón, uno de los personajes, modesto administrador de un multifamiliar, para que otro le conteste -¡Menos mal que es la tragedia de todos!...
    La pieza de Ortíz Palma abre la temporada de estrenos. Las carteleras de nuestros teatros cambian de fisonomía durante el mes de septiembre. Se anticipó a todos y contó con público numeroso, que más le valiera no hubiera asistido, porque se dio cuenta de que su pieza, en tres actos, subió a escena con una lamentable falta de ensayos. Los actores no sabían dónde estaban, ni qué decían, ni por qué actuaban

 

como personajes grises, inquilinos de un multifamiliar en el que abundan, como en todas las casas de vecinos, las tragedias mínimas, los conflictos insignificantes y los personajes más variados. El autor no se decidió en particular por algún conflicto, ni logró fijar los caracteres de sus personajes, que se pasan el tiempo en escena repitiendo sus preocupaciones, sus angustias, sus desesperanzas. Porque en ese multifamiliar de Ortiz Palma todo es sombrío y nada se resuelve porqué, como lo dice el personaje don Cuco: -Nuestra tragedia consiste en que la vida no es como queremos...
    A pesar de su largo ejercicio como escritor de tragedias del señor Ortiz Palma no domina la técnica elemental de la construcción escénica. Su defecto principal es la divagación y el esbozo de sus personajes. Es natural que en estas condiciones un director novel como el señor José Molina no sepa resolver problemas de movimientos, ausentando el estatismo.
    La interpretación es apenas discreta por las razones expuestas y otras que sería largo enumerar. Ningún actor logró calar lo supuestamente humano de su personaje. Pasan por la escena, nada más, Libertad Ongay, Amado Zumaya, Virginia Castellón, Manuel Zozaya, Leo Flores y Manuel Dondé. Y aparecen prometedores, si no se tuercen o malogran, el joven René Azcoitia y la encantadora Luz María Muñoz, de bella voz, hermosa presencia y clara dicción. La escenografía de Armando Gómez de Alba cumple, nada más.