Al ver, después de varios años de su estreno, la comedia de Héctor Mendoza Las cosas simples, pensé que el teatro de hoy deberá ser fiel a su tiempo y a su espacio y, al mismo tiempo, "moderno". El arte todo está sometido a un proceso de depuración y simplificación a medida que las técnicas didácticas recojen otros elementos discursivos que antes le impurificaba. Gran parte de la nueva fórmula teatral del mundo es un predominio de los valores líricos y poéticos.
La hermosa pieza de Mendoza conserva sus valores poéticos, pero no deja de ser lo que [es], un juego teatral de autor inexperto. Creo que debería establecerse la costumbre de aludir en qué época de la vida del autor fue escrita la obra que se representa. Así se comprenderían mejor sus valores reales y sus calidades escénicas. Las cosas simples no ha perdido su vigencia como comedia estudiantil que retrata con singular propiedad fotográfica escenas de los escolares de ... la época en que fue escrita. Auténtico milagro es que la rosa se conserve fresca y no pierda su perfume...
En lo que no estamos muy conformes, como |
espectadores puntuales de las noches teatrales mexicanas, es en el alarde de utilizar a elementos que representaron esta obra hace años, porque con su presencia la vuelven un poco vieja. Han pasado los años más por los actores que por la obra, y quienen fueron jóvenes y como tales intervinieron en sus primeras representaciones, sin dejar de serlo, lo son menos. Y muchos han avanzado poco en su evolución como simples intépretes.
El público recibe la comedia con alegría, la escucha con interés aplaude con sincero entusiasmo. Las cosas simples será de fijo una obra de repertorio de nuestro teatro nacional en formación desde mediados del siglo pasado, y no, como muchos creen, de cuando Los Siete andaban en busca de un teatro y de un empresario.
El grupo de actores que actúa bajo la dirección de Fernando Wagner acierta con una interpretación muy ágil y, si cabe el término, muy risueña. A pesar de los años que Wagner lleva en la dirección de actores mexicanos quien sabe qué hay en él que no logra imprimirle a sus comediantes el dulce acento que es característico del hablar de los hijos de esta tierra.
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