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¡Qué bella noche de teatro italiano la del lunes último! Vittorio Gassman y su Teatro Popular se presentaron al público de México, en él comprendida la colonia italiana residente en el Distrito Federal, con un espectáculo deslumbrante, verdaderamente hondo y profundo, maravilla de alquimia teatral, que resume en un par de horas de espectáculo la representación de apasionantes y estrujantes momentos heroicos del teatro a partir de Esquilo a un autor contemporáneo de Italia, ligados por una narración que ilustra al espectador y une con maestría y malarismos siglos de historia. Vittorio Gassman, genovés de 41 años de edad, es la columna vertebral de este espectáculo, cada vértebra, desde Los persas, de Esquilo, hasta la interpretación de un relato patético de Danilo Dolci, escritor italiano de este tiempo, pasando por Tiestte, de Séneca, en Las laudas, de Jacopone de Todi en Il Ruzzante, de Angelo Beolco; el Orestes, de Alfieri; Kean, de Dumas, o Questa será si recita a Soggetto, de Luigi Pirandello, al relato Spreco, de Danilo Dolci, esta comunicada entre sí, como en el cuerpo humano, por la médula del genio de comediante de este gran historión italiano cuyas cualidades por fortuna no ha anticipado el cine. |
que Italia ha [falta texto en el original, N. del E.] a las giras relámpago modernas, que obliga a los actores a estar en diversas partes del mundo a unas cuantas horas, en presentarse con este mosaico de héroes del teatro, un juego de altura que le permite mostrarse, como los diamantes, en sus múltiples facetas. Y ahí, como si fuera un gran diamante, lo tenemos ahora en nuestra mano y lo podemos jugar para admirar a todo sabor los diferentes aspectos dramáticos, frívolos y cómicos de su extraordinario talento histórico. No es posible separar el agua marina que es capaz de contener el hueco de la mano, todas las sales que contiene; igualmente es posible dar en unas cuantas líneas una versión de la personalidad de Gassman. Posee cuanto precisa para ser un gran actor, y más, mucho más. |