Los ingleses tienen sus clásicos y los cultivan, porque son los altos valores de su espíritu y de su proceso cultural. Entre éstos se encuentra Ben Jonson, de quien no es preciso traer a este comentario fechas o fichas, porque ofenderíamos la cultura del lector. Sin embargo de las altas calidades de su obra teatral, Ben Jonson es poco representado. De vez en vez las compañías estables europeas se acuerdan de él y llevan a escena alguna de sus más brillantes producciones. Esto ha ocurrido recientemente en su comedia El alquimista. El eco de su estreno para la actual generación del viejo continente llegó a México y despertó el deseo de llevarla a escena para nuestro público.
¿Qué es El alquimista, dentro de la producción general de Ben Jonson? Se le tiene por obra importante. Escrita probablemente en 1609, fue estrenada en 1610 y corrió impresa dos años después. La representaron los actores que integraban la compañía llamada Los servidores de Su Majestad. Con ocasión de su estreno y también después, se dijo que Ben Jonson se había inspirado en Plauto y precisamente en su Mastellaria y Poenunius, pieza que no conozco. ¿Qué es El alquimista? Una comedia en cinco actos; una comedia, no una farsa. Ni siquiera una comedia cómica. Ahora se le tiene por un gran mural de la época en que fue escrita, del Londres de la época isabelina. Guardando las proporciones, equivale a la Grandeza mexicana, de Balbuena. Fue |
escrita en endecasílabos libres, hábilmente cortados para darle gracia y flexibilidad al diálogo. Esto se pierde en castellano.
¿Qué motivo, qué anhelo llevó al Teatro Club que dirige Rafael López Miarnau para representarla por primera vez en México? Misterio de la vida teatral en México. El alquimista tiene poco o nada qué hacer en nuestros escenarios, de acuerdo con nuestros hábitos teatrales.
Su interpretación por parte del excelente grupo reunido por López Miarnau no deja nada que desear, si se acepta el delirante tono de farsa que le dio su director. En ocasiones la acción cae en lo bufo. A pesar de todo, el espectáculo se salva y luce la labor de Augusto Benedico, Carlos Ancira, Emma Teresa Armendáriz y Sergio Bustamante, en primer término. El resto de los actores desempeñan personajes episódicos. Felipe Santander desentona del conjunto porque actúa fuera de la farsa. En cambio, Ángel Pineda, Enrique Reyes, María Rubio y Arturo Soto Ureña animan las figuras de este mural de remotas costumbres londinenses en franca atmósfera de farsa. La escenografía de Julio Prieto es discreta y resuelve la doble acción que debe desarrollarse en la calle y en el interior de la casa del gran embustero que se finge dueño de la piedra filosofal. El vestuario nos traslada a remotas épocas y la obra se nos antoja demasiado larga para el tiempo de representaciones a que estamos acostumbrados.
|