Jalapa, Ver.- Invitado por la rectoría de la Universidad Veracruzana, asistí a la representación, en el Teatro del Estado de la propia Universidad, en Jalapa, de una paráfrasis de Macbeth, tragedia de William Shakespeare, cuyo título original es La tragedia de Macbeth, dividida por el autor inglés en cinco actos, estrenada en el teatro El Globo, de Londres, en 1610.
Esta representación de Macbeth por la compañía titular de teatro de U. V., tenía la particularidad, como señalo arriba, de no atenerse a la obra original, prefiriendo usar una paráfrasis del poeta español residente en México, León Felipe (Felipe León Camino), autor de otras paráfrasis del propio genio de la dramaturgia universal. No soy inclinado a las paráfrasis, como menos a las adaptaciones o parodias. Prefiero una traducción simple, que una buena paráfrasis. Porque paráfrasis es o comentario o exégesis, escollo o glosa, amplificación o interpretación y hasta simplemente explicación. ¿Qué intentó o que logró hacer el gran poeta rebelde con esta obra maestra en la que Shakespeare se retrata como lo hizo en Romeo y aun en Hamlet? En realidad se trata de una adaptación libre en verso igualmente libre, tal vez con algunos párrafos en prosa, igual que la obra original que está escrita en verso y en prosa. Nuestra opinión tiene dos: la obra original o la paráfrasis. La obra original, ya lo sabemos, sigue la línea de la tragedia de Esquillo y al parecer se halla basada en hechos históricos, aunque estos hechos de la historia de Escocia aparezcan mezclados con tradiciones y fábulas de aquellas remotas regiones. No es entero de Shakespeare el texto de esta obra, porque se ha demostrado que existen interpolaciones. La escena de las brujas tiene notable parecido con La bruja, de Middleton, y se ha asegurado que el propio Middleton pudo hacer las adiciones. Por supuesto, León Felipe como antes lo hizo con No es cordero, que es
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cordera, injertó en el texto materia propia. Nos gustaría saber qué razón movió a León Felipe para parafrasear La tragedia de Macbeth y al joven director Marco Antonio Montero, Jr., para llevarla a escena, dirigida al público universitario -y general- de Jalapa. Porque es importante saber siempre a qué público va dirigida una obra que se representa obedeciendo a selección autónoma.
Merece el más cálido elogio la ambiciosa postura escénica de Macbeth por los estudiantes universitarios de Jalapa. Pero no estamos de acuerdo en algunas particularidades, como la de pronunciar Macbéth en vez de Macbeth, lo que vuelve largos o cortos los versos y se pierde la música que dan los acentos bien colocados, y también otros personajes, como Banquo. La interpretación está cargada de buena voluntad y en muchas escenas es excelente. Conviene recordar que se trata de estudiantes universitarios. Recogemos en esta nota los nombres de Raúl Quijada como Macbeth; de Sonia Montero como Lady Macbeth; de Roberto Colmenares como Banquo; de Mario Castillo, de Orlando Castro; de José Antonio Salmerón, de Servando Díaz y damos por escritos el resto de los entusiastas intérpretes, que no cabe en un breve comentario, todos dignos de elogio.
La escenografía y el vestuario de Guillermo Barclay son muy europeos contemporáneos. Se emplea como trasto principal una escalera andamio (tan preferida por los escenógrafos checoslovacos) y se usan varios trucos de iluminación, pero falta el escencial: la sombra del rey asesinado que solo deben ver el asesino y el público.
El público recibió con entusiasmo esta versión de la tragedia de Macbeth y aplaudió largamente a los actores y a su director. A la función inaugural asistió lo más selecto del mundo universitario veracruzano y de la sociedad de Jalapa.
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