Un hijo para Catalina. [Inserción manuscrita de la autora.] Teatro de los Insurgentes. Autor, Roger MacDougall. Traducción y adaptación, Lucille Henderson y Manuel Navarro. Dirección, Manolo Fábregas.
Arreglo escenográfico, David Antón. Reparto: Manolo Fábregas, Kitty de Hoyos, Carmen Molina, José Antonio Wilhelmy, Manuel Sánchez Navarro, señor Jorge Fegan e Irma Navarro.
Con un pretexto cualquiera -una herencia-
el autor ironiza sobre el divorcio, haciéndolo aparecer como un asunto de
papeles, ¡como si los papeles pudieran regir los sentimientos humanos! -parece
decir Roger Mac Dougall-. Sitúa el autor la vida del
hombre en parangón con el tiempo, que es relativo. Así como una línea
imaginaria cambia la hora, y de un lado de ella es sábado y del otro domingo, de
igual modo, el ser humano se deja gobernar por esas líneas imaginarias -la ley- divisorias de las etapas de la vida.
Manolo Fábregas con esa simpatía que lo
caracteriza, se echa al público al bolsillo con su interpretación del compositor
incapaz de bastarse económicamente y que sólo desea escribir su música. Como
director, hubo de resolver problemas como el de tener que estar hablando en
multitud de ocasiones hacia otra habitación, lo que hacía sumamente difíciles
algunas escenas, pues había que justificar el hecho de no ir directamente a
hablar con la esposa enferma.
Kitty de Hoyos -ojalá
se corrigiera algunos defectos de dicción, como la forma silbante de sus erres-
es una actriz evidentemente capacitada que sabe aprovechar al máximo de sus
facultades.
Los otros papeles, únicamente de relleno,
no merecen mayor atención.
La escenografía es un acierto de David
Antón. La adaptación de Lucille Henderson y Manuel S.
Navarro es muy correcta.
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Historia de Vasco
Nuevo
Teatro de la UNAM (Antes: Arcos Caracol). Autor, Georges Schehadé. Traducción, Rodolfo Usigli.
Dirección, Héctor Azar. Escenografía y Vestuario, Vicente Rojo. Música, Mariano Ballesté. Reparto: Compañía de Teatro Universitario.
¡Qué mejor elogio de esta obra que el de
un hombre de teatro respetado y admirado como es Jean Louis Barrault!
quien al encarnar el papel de Vasco en el estreno en Paris de la obra de Schehadé, en el Teatro Sarah Bernhardt,
(después de haberla estrenado mundialmente en Zurich en 1956), escribió en el programa las siguientes palabras: “Quiero a Vasco por entero: por su significación
profunda, por su forma alada, por el giro de su ingenio, a la vez loco y
trágico; por la belleza poética de la lengua, por su construcción dramática,
por su humanidad cálida, por su justicia, por su arte, en fin”.
Obra antibélica por
excelencia es ésta de Georges Schehadé. Mientras los
hombres se matan, el soldado de un bando comenta que el ejército al que
pertenece no “anda bien”, el del bando enemigo -Vasco- responde “tampoco el
nuestro anda muy bien” y se preguntan “¿Qué es entonces lo que anda muy bien?”
“¡Pues la guerra!”, responde el sargento Caquot.
Otra frase que expresa en forma evidente
el sentir del autor, es aquella en que después de la muerte de Vasco se pregunta César: “¿La gloria? ¿Y qué quiere decir
esa palabra cuando no se es ya nada?”.
La dirección escénica de Héctor Azar es
imaginativa, con valores plásticos y auditivos combinados. Hay grandes
aciertos. Como única objeción podría mencionarse la de que debía haberse acentuado
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