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Estreno de Mi adorable Duschka en el teatro Arlequín

Armando de Maria y Campos

    Los estrenos de obras siempre de origen francés en el teatro Arlequín de los Haro Oliva principian a no ser sorpresa o novedad escénica. Ocurre con las piezas señaladas, generalmente comedias vodeviles transformados en comedias alegres, lo que con los senderos conocidos siempre sabe uno dónde principian y en qué lugar concluyen. Y esto que en el fondo es una especie de garantía bancaría, elimina la emoción aventurera de los actos audaces o imprevistos.
    Los Haro Oliva -Nadia y Antonio están unidos en su teatro como la uña y la carne-, lograron formar un público que acude al teatro Arlequín a admirar a Nadia en un personaje que si bien es el mismo, tiene las múltiples facetas de un diamante tallado, por un tallador israelí, el más sabio artista entre los que se dedican a este género. Nadia tiene la fortuna de contar con dos talladores en vez de uno: Carlos León y Antonio Haro Oliva. Ellos toman del repertorio francés una obra frívola, como en esta ocasión la comedia en tres actos de Jean Valmy que titularon en español Mi adorable Duschka, y la tallan con primor y arte para que en las múltiples facetas que de ella obtienen, en este caso son escenas en las que interviene Nadia, proporcionen un espectáculo en cuyo marco luce

siempre Nadia y cuyo conjunto es grato al paladar del público habitual al teatro Arlequín.
    Mi adorable Duschka, es una comedia en la que intervienen mantenutos y mantenutas (para decirlo con un término que ha puesto en uso corriente en título de una película italiana) en la que se suceden se anudan se desatan situaciones frívolas y graciosas durante las que Nadia habla y actúa sin reposo ni descanso. La comedia es divertida. Pero le sobra algo; o chistes de Carlos León o chistes de Jean Valmy. Habrá que podarla de chistomanía.
    Nadia está en Nadia y en esto está su más justo y merecido elogio. Marcela Daviland luce hermosísima y cumplen como actrices con porvenir Marina Isolda y Graciela Lara. El grupo de actores que rodea a Nadia es excelente. Alejandro Ciangheroti y Miguel Manzano, actores consagrados para los más altos empeños escénicos, juegan materialmente con los personajes que les fueron encomendados, que por razón del argumento derivan la farsa; Luis Manuel Pelayo y Antonio Brillas muestran su profesionalidad y Mario Vega apunta, por ahora, como un buen galán. Dirigió la obra Julián Duprez con oficio y buen gusto largamente probados. El público salió satisfecho.