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Las troyanas, de Eurípides,en el teatro Xola. I

Armando de Maria y Campos

    El IMSS continúa ofreciendo al público de México espectáculos de altura, calidad y, a la vez, populares. Ahora presenta en el teatro Xola la tragedia de Eurípides, Las troyanas, representada, según se sabe, en las grandes dionísicas de 415 antes de J. C. Aseguran los eruditos que formaba parte de una trilogía, cuyas dos primeras piezas eran Alejandro y Palamedes, a las que seguía el drama satírico Sísifo.
    La acción de esta famosa pieza clásica se reduce a una serie de escenas después del saqueo de Troya, sin más vaso comunicante entre sí que la figura de la vieja Hécuba y de Andrómaca, en cuya persona se centra el dolor de los sucesivos padecimientos de las mujeres troyanas. Todo acontece con el campamento de los griegos, frente a las ruinas de troya. Los cantos corales desempeñan importante papel, así como la humanización del coro que daba movimiento a la inacabable serie de trenos de que esta tragedia está compuesta. Las troyanas es una obra maestra en la que resplandece el pacífismo de Eurípides y por eso sus simpatías van hacía los vencidos que lucharon en defensa de su patria y por tan noble motivo. Ayer, lo mismo que ahora, porque la humanidad no aprende. ¿O será que la leyenda cansada de crear se repite en historia? Dice Eurípides, y sus

palabras tienen la misma emoción que si fueran pronunciadas en estos días: "Huir debe de la guerra todo lo que sea prudente. Pero si a ello se llegare, honrosa corona es para una ciudad ser destruida por una causa bella, el serlo por una causa que no lo es, es cosa infame".
    Me inclino a la benevolencia, pero jamás dejo de ser sincero. Ahora precisa derramar la sinceridad, como océano que de pronto surgiera en un desierto. Me refiero a la tersa y dulce versión directa del griego del doctor ángel María Garibay K., S. J., que ha vertido en el odre milenario de la tragedia euripidiana el vino nuevo y a la vez añejo de una prosa que comprende y le da nuevo y brillante sentido a la de Eurípides. Las ideas, las frases, las palabras salen de boca de actores y actrices con la cristalina claridad con que brotan los manantiales de sus fuentes originales.
    La postura escénica lograda por el Patronato de Operación de los Teatros es sencillamente soberbia. Y para que este espectáculo se resolviera en magnífico se logró agavillar a las mejores actrices de México que logran actúaciones dignas de la sana envidia de las comediantas consagradas en cualquier parte del mundo.
Pero esto es otro capítulo.*

* El complemento de esta crónica se publicó el 20 de marzo de 1963.