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Los organizadores de la Temporada de Oro del Teatro Mexicano, han elegido la farsa de Federico S. Inclán, Hoy invita La Güera, para que forme parte de ésta y, el autor, por su parte, considerando que la famosa güera, que no es el personaje histórico que ha inspirado tantas historias y leyendas, anécdotas y consejas, había envejecido bastante en diez años de correr algunas aventuras por escenarios provincianos, la remozó, maquillaje teatral al fin y al cabo, con algunas alusiones de actualidad, pero no logró poner en orden el laberinto de menciones o insinuaciones de sucesos políticos que no coinciden con la fecha exacta en que sitúa la acción de su farsa. ¿Cómo mencionar el Tenorio, de Zorrilla, once años antes de que éste subiera a escena? ¿Cómo mencionar a Napoleón III gobernando a Francia cuando el sobrino del Gran Corso no había entrado en la historia de su gran país? En cuanto a personajes mexicanos, es tan antihistórico -no extrahistórico- cuanto en ella de dice, y ocurre, que para quienes ignoren la historia de México la confusión de fechas y personajes es tremenda. Pero todo entra en la broma, porque todo es chanza, en esta pieza, juego caricaturesco, malabarismo de parodia, sin más propósito que el de divertir. Hemos dicho producción incluyendo las partes |
en un todo, porque pieza, dirección, postura escénica -la escenografía es pobretona, de mal gusto, mal entonada-; vestuario rico, tirando al pintoresquismo, forman una armónica unidad con la que se trata de halagar a un público que, para no desvalorizarlo, llamaremos comercial.
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