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Un sombrero lleno de lluvia de Michael V. Gazzo, en el teatro del Granero

Armando de Maria y Campos

    Si las representaciones que en el teatro del Granero alcance la pieza de Michael V. Gazzo titulada Un sombrero lleno de lluvia, llegan a constituir una efeméride para el teatro en México ésta debe considerarse como la auténtica consagración de un joven actor que ha hecho paso a paso una carrera teatral que culmina en la interpretación de un personaje que para quienes se lo vean resultará inolvidable. El actor es Carlos Nieto, que crea y se recrea en un personaje de ángulos múltiples.
    Carlos Nieto crea a un desventurado narcómano, un drogadicto, con tan estremecedora realidad teatral, que lleva al espectador por los caminos de la emoción a las cimas de la angustia y de la compasión. El personaje es por sí solo digno de cualquier tragedia de orígenes griegos y fuera personaje de tragedia griega por su hondura y drama fatalista si entre los griegos se hubieran dado los narcómanos, seres desventurados que caen bajo el signo de un destino que los destruye de manera inexorable, alcanzando su tragedia a quienes los rodean, padres, hermanos o esposas, como ocurre en todo drama de legítima oriundez helénica.
    El drama de Gazzo pertenece al género que unos llaman tremendista y otros miserabilidad, porque en él pasan y estremecen al espectador cosas tremendas en el mundo de los anormales y cargadas de miseria en las zonas de las miserables. Nieto vive profundamente su personaje con un dominio de la técnica teatral que ha ido esclavizando a su voluntad a lo largo de una carrera de estudio y superación de la

que por nuestro oficio de comentarista teatral somos testigo. Por eso afirmo que constituye ya una efeméride en nuestra vida teatral la representación de Un sombrero lleno de lluvia, verticalmente por la creación del John Pope que hace con calidad de gran actor Carlos Nieto. No resta nada a su magnífica labor la asesoría del doctor neuropsiquiátrico Joaquín Mendizábal C.
    El drama de Gazzo, en tres actos y cinco cuadros, está sólidamente construido y su desarrollo técnico es impecable. La traducción de Jesús Cárdenas, es excelente, como todas las suyas. Es por esto pieza fácil de representar, a pesar de su aparente dificultad por las escenas de violencia en que abunda. Maricruz Olivier, ya convertida en actriz de calidad, actúa entregándose al personaje en la mayoría de las escenas dramáticas, pero en algunas apenas si lo roza. Es difícil hacerse ver como actor al lado de Nieto, más la seguridad que ya posee como actor Carlos Baena lo lleva a salir airoso en este mano a mano de calidad dramática que lo confirma como una de los mejores galanes de la escena mexicana.
    Intervienen en la obra varios tipos del hampa que explotan a los drogadictos que le dan vivo colorido a la acción y que encontraron intérpretes en José Baviera, en primer término, y en Jaime Cortés, Salvador Machado y Angel D'Estefano. Si lo bueno, breve, dos veces bueno, éste es el calificativo que merece la dirección de Xavier Rojas, maestro indiscutible en esta difícil disciplina teatral.