Resaltar búsqueda

Una pieza de astracán mexicano en el teatro Negrete

Armando de Maria y Campos

    No me atrevo a asegurar que la pieza -astracán, farsa o pochade- que se representa desde el viernes en el teatro Jorge Negrete, de la Asociación Nacional de Actores, sea verdaderamente del autor español Horacio Ruiz de la Fuente, representado muy de vez en cuando en los teatros de España y con mayor frecuencia [que] en los de la Península en algunos de América, México para ser preciso.
    Fenómeno inexplicable es el que se da con frecuencia en nuestra vida teatral, además de irrespetuoso o absurdo. La traducción, a pretexto de adaptación, de obras de autores españoles, argentinos o chilenos al... castellano que se habla en México. La adaptación se reduce, generalmente a cambiar los nombres de poblaciones o sitios de diversión, para que la anécdota ocurra precisamente en México. Los adaptadores proceden con lógica de gremio: registran su... engendro en la Unión Nacional de Autores de México; ésta, al hacer el registro, autoriza. La UNA no parece tener mayor meta que administrar derechos de propiedad autoral, repartirlos, reservarse porcentajes.
    

    Un grupo de actores mexicanos solicitó de Ruiz de la Fuente permiso para adaptar una pieza suya, y éste, en su afán de ser representado, concedió el permiso solicitado. Consecuencia de todo esto es la bufonada que con el título de Esta noche, no, se presenta por actores inclinados al género astracanesco, no sabe el cronista si para diversión de un público tolerante o para deleite de los actores que se dan vuelo inventando chistes, giros y frases absurdas o de un realismo mexicano sólo tolerable a veces por los públicos que asisten a los teatros de la calle de Cuba, de la avenida Aquiles Serdán o, antes, en algún tramo de San Juan de Letrán. Los actores no tienen la culpa; cuentan con la triple autorización del autor español, de la administración autoral en México y de la Oficina de Espectáculos, ésta por exceso de buena fe y tolerancia.
    El cronista no puede ignorar, en justicia, los recursos cómicos de Óscar Pulido, Emilio Brillas y Varelita y lamentar, con toda cortesía, que la belleza de Norma Mora, Yuyú, Josefina Leiner, Pilar Jordán, se frustren en espectáculos circenses.