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Si el cronista adopta una actitud de severa crítica frente al teatro cómico que se representa en varios de nuestros coliseos metropolitanos, se dice de él que está amargado o que no comprende la presente nueva ola de espectadores. Si prefiere tomar las representaciones en su aspecto frívolo e intrascendente, corre el grave riesgo de que se le tome por necio o por irresponsable. Si procura entender el nuevo orden en que los jóvenes directores se proponen actuar frente al teatro tradicional, se expone a que le digan que no lo entiende. Si declara no enterderlo lo acusan de no renovar su mentalidad de crítico. No sabe uno qué camino escoger. |
actualidad, se acaba de estrenar -es un decir- en el teatro 5 de Diciembre. No tiene categoría dicha comedia que plantea el problema de la doble personalidad que provoca un choque automovilístico en una burguesita francesa convirtiéndola en una aventurera del arte y del amor, personaje principal de una novela que está escribiendo, pero es muy graciosa y hace reír a determinado público un par de horas. Los actores -Polo Ortín y Mario Alberto Rodríguez- hacen el clown como en cualquier pista de circo, más el segundo que el primero, y Dina de Marco, auténtica escultura de belleza femenina, se mantiene en los límites de la discreción, se muestra como excelente actriz cómica y se exhibe como lo que es también, una hermosa muchacha. |