El Patronato para los Teatros del Seguro Social tuvo la atención de invitar a la Agrupación de Críticos de Teatro a una representación privada de Gedeón, pieza dramática en dos actos de Paddy Chayefsky que constituye en la actualidad el mayor éxito teatral de Broadway. Con Gedeón, Chayefsky (Nueva York, 1923), se ha consagrado como uno de los autores más discutidos y celebrados del momento teatral. Procede de la televisión y del cinematógrafo. Pero esto es lo que menos importa, por ahora.
Gedeón, es una de las piezas teatrales más ambiciosas de la actualidad por su forma y por su fondo. Chayefsky se inspiró en el pasaje de las Sagradas Escrituras que trata de Gedeón, hijo de Joas, de la tribu de Manasses. El sagrado texto refiere que hallándose un día en el lugar de la casa de su padre aechando y limpiando el trigo de sus campos por temor de que si lo hacía al aire libre le viera un madianita y se lo robara; se presentó a él un desconocido en forma de ángel, con barbas, que dijo que Dios le había destinado para librar a Israel del poder de los madianitas, que todos los años hacían incursiones por el país de los hebreos entregándose al pillaje. Este extraño ángel barbado es, en las Sagradas Escrituras, el ángel de Jehová. Asombróse Gedeón de las palabras que le dirigían y manifestó a su interlocutor su asombro. "Pues, ¿cómo podré yo librar a Israel, le dijo, siendo mi familia la más inferior de la tribu y yo el más ínfimo de mi familia?, y ¿quién me asegura que tus palabras no sean mentira?; pero el ángel, realizando un milagro, convencióle de que realmente era un enviado de Dios y Gedeón mostróse pronto a obedecer sus indicaciones.
El autor modifica teatralmente, respetando el texto sagrado, el proceso de la batalla que |
dirige Gedeón por orden del Señor dando muerte a treinta y tantos mil madianitas valiéndose del más simple de los trucos: reducir su ejército de diez mil hombres a trescientos, proveerlos de otras tantas lámparas de aceite -que agitarían en la medianoche- de trescientos cuernos -con los que harían un ruido infernal- lo que motivó que treinta y dos mil madianitas se despertaran asustados, se acuchillaran entre sí, huyeran despavoridos y fuera rematados por los soldados de Gedeón. El pueblo hebreo aclamó a su capitán, Gedeón cometió el pecado de vanidad y el ángel de Jehová, en nombre del Señor -según la versión de Paddy Chayefsky- castigó al pueblo hebreo; vagaría por siglos sin tener patria fija en algún lugar de la tierra...
El espectáculo que presenta el IMSS es soberbio, sin regateos. Sobria, expresiva y aun elocuente la escenografía de Julio Prieto; magnífica la iluminación, muy bien logrado el clima por virtud de la música adaptada por Moshe Kedem, de origen hebreo, por supuesto.
La interpretación descansa en los personajes del ángel y Gedeón -que en Nueva York desempeñan actualmente Frederic March y Douglas Campbell- y que en forma irreprochable crean en el Xola Pedro Armendáriz, en el mejor personaje teatral de su vida, y José Gálvez, que derrocha un tesoro de matices. Excelente, sobrio y convincente José Elías Moreno en Joas, padre de Gedeón. Luce mucho la relampagueante intervención coreográfica de Susy Velasco, como bailarina cuajada. En personajes secundarios completan el conjunto Roberto Rivero, Gerardo del Castillo, Alonso Castaño y Octaviano Requena. La dirección de José Solé digna de un maestro del difícil arte de crear grandes espectáculos teatrales.
|