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En un burro tres baturros

Armando de Maria y Campos

    El inesperado regreso a uno de los principales escenarios de teatro de la ciudad de México de una comedia argentina que se cae de vieja y, por lo visto, aún puede andar, hace pensar al cronista que en materia de teatro nada puede ser más nuevo que lo viejo. En un gesto de audacia y con indudable fe económica en su resultado, el actor Ortiz de Pinedo resolvió presentar al mejor público de México la comedia En un burro tres baturros, del argentino Alberto Novion, pieza que alcanzó éxito, por cierto considerable, en nuestro desaparecido teatro Ideal, que se anunciaba también como "La casa de la risa" para que el público no tuviera duda sobre la calidad del repertorio que ofrecía.
    El estreno de En un burro tres baturros ocurrió hace treinta años, uno más o uno menos no importa, y en él intervinieron los ases de la risa de entonces: Matilde Corel, Sara García, Carlos Orellana y Joaquín Pardavé, tres de ellos desaparecidos después de brillante carrera artística. Eran tiempos aquellos en que se entraba a saco en el repertorio argentino, que se traducía al castellano con tanta fe en que se creaba obra propia, que Adolfo Fernández Bustamante llegó a pasar por autor, y vivió largamente del truco, porque tradujo del argentino, y adoptó otra pieza de Novion, El gringo Baratieri, con el

título El baisano Jalil, que historiadores del teatro mexicano contemporáneo le adjudican como propia. Basta de recuerdos; vamos al grano.
    El grano es corriente. La comedia de Novion que protagoniza y dirige Ortiz de Pinedo, es un sainetón sobre la vida que hicieron algunos baturros emigrantes en el campo y en la capital de la Argentina hace muchos años, con chistes de aquel tiempo, por más que se mencionen algunos de actualidad, mal construido y destinado a paladares que gustan de la talacha teatral.
    Como lo mediocre de una pieza no la exime de una buena interpretación, digamos en descargo de lo precario de este espectáculo que la interpretación supera a la calidad de los tipos que intervienen en la anécdota. Ortiz de Pinedo, como siempre, o el de siempre. Wally Barrón maduro ya como actor cómico para ese género. Aurora Campuzano igual que Ortiz de Pinedo; como es ella. El debutante Miguel de Grandy se mostró actor discreto, pero frío o miedoso. Lo veremos en otras obras. Excelente actricita la bella voz Judith Azcárraga. Cumpliendo, el resto de los autores. La construcción escenográfica es discreta, pero difícil de montar; uno de los intermedios duró cuarenta minutos.