Un rumoreo de aventura y de misterio procede a la presentación por los principales escenarios del mundo de Nora Kovach e Istvan Rabovsky, protagonistas, de una espectacular fuga de la cortina de hierro. La Kovach y Rabovsky eran, antes de su fuga, dos notables bailarines de la Europa Oriental. Por esta razón y por su fuga despertaron mayor interés como bailarines en Londres, París, Bruselas, Barcelona y Nueva York. Ahora hacen su cuarta gira por América y visitan por primera vez a México.
Tanto Nora como Istvan fueron estudiantes en la Escuela de la Ópera del Estado de Budapest, donde se conocieron. Una historia romántica. Nora tenía ocho años e Istvan, doce. Circunstancias imprevistas coincidieron para que los dos grandes bailarines se presentaran en Rusia y formaran parte de los más prestigiados ballets de Moscú o Leningrado. Después vino la fuga, que interesa poco cuando se trata de dos virtuosos excepcionales, dueños ambos de una técnica aprendida en la niñez, dominada a la perfección, que les permite expresarse a través de actitudes, giros y vuelos coreográficos |
increíbles como intérpretes de las más puras o de las más violentas pasiones y referir con sus actitudes las bellas historias que adivina el espectador en cada ballet.
Nora, bellísima y ágil, está en la plenitud de su vida como gran bailarina. El es su parteniere ideal, supremo, bailarín también, ambos exponentes de un virtuosismo en verdad extraordinario. En su breve temporada mexicana han bailado la Oberture An Outdoor, de Copland; la Suite del ballet Cisne Negro, de Tchaikovsky; el Adagio para cuerdas, de Barber; la Chopiniana, de Chopin; la Pavana, de Faure; el Danubio Azul, de Strauss; la Rosamunde, de Schubert; la suite del ballet Bayadera, de Minkus; la selección de la suite Karelia, de Sibelius; Taras Boulba, de Asafjev; Seraglio, de Mozart y la suite del ballet Esmeralda, de Pugni.
La orquesta de la ópera de Bellas Artes, bajo la dirección de Robert Winter, que viaja con Nora e Istvan, es eficaz colaboradora en este espectáculo de gran calidad y finura artística, sólidamente tradicional. |