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En el segundo programa de los tres que ofreció al público de México el Old Vic Theatre británico aparecen, muy probablemente, los mejores y más importantes elementos de este excepcional conjunto teatral que da una lección de actuar en cada escena de las obras que representa. Para esta presentación colectiva, en la que, por supuesto, Vivien Leigh ocupa el prominente lugar que le corresponde, se eligió Noche de reyes -o de Epifanía- una de las mejores obras líricas del genio del teatro, William Shakespeare. No olvidemos que Shakespeare inició su obra literaria como poeta lírico. Noche de Epifanía ocupa entre las obras de este autor un lugar tan claramente señalado como Romeo y Julieta o La tempestad. Se halla en la línea divisora entre sus comedias ligeras y alegres y las grandes tragedias. Fue escrita totalmente en el apogeo de las horas felices, y es alegre, exalta el optimismo del amor y la vitaliza un aire de farsa que nadie mejor que Robert Helpmann pudo, desde su estreno en 1560 hasta ahora, darle un limpio, ágil, incesante movimiento coreográfico. Sin emplear la coreografía, Helpmann mueve a sus actores girando o traspasando un trasto escenográfico que es palacio y jardín, y los hace circular con la exacta precisión de la coreografía, y la claridad y |
la pureza emotivas de un verso de Goethe. Paramí, éste fue el principal mérito de la presentación de Noche de reyes por los actores del Old Vic, todos vestidos con estricta propiedad y con lujo deslumbrante. Luces y música a tono con la representación. |