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El género policiaco está aún inexplorado como las regiones ajenas a la tierra. Todavía puede aparecer un Glenn del género policiaco, y hasta otro astronauta que supere al Glenn, autor de piezas policiacas. Como las células cerebrales, todavía posee el autor dramático miles de temas para atrapar, en positiva trampa de emoción y de interés, la atención del espectador, a condición de que domine la técnica de la composición dramática y de que posea la medida para graduar el interés en el proceso del desarrollo de la acción y sorprender con un desenlace lógico. |
profundidad emocional y de dominio del oficio. Afortunadamente y gloriosamente en nuestras nóminas de grandes actrices -nómina que no creo pueda ser superada en ningún lugar del mundo teatral de Latinoamérica-, se lograron reunir cinco o siete actrices eminentes de cuerpo entero y una que es botón a punto de reventar en rosa gloriosa de la escena mexicana. Cada actriz vive su personaje, lo proyecta dentro de la acción y lo manda vivo, humano y real al auditorio, que por un momento -tres actos- vive como pez en el agua en el centro de un trágico y verosímil accidente. Para no caer en el lado de las preferencias cito con el más conmovido elogio los nombres de las actrices, por orden de aparición en escena, pero que conste que todas merecen un primer lugar: Pilar Sen, Lupe Andrade, María Gentil Arcos, Magda Guzmán, Anita Blanch, Angelines Fernández, Susana Alexander, Aurora Castillón. Para mi gusto, me quedo con las extraordinarias interpretaciones de Angelines Fernández y de Magda Guzmán. La dirección de Julián Duprez es magnífica. La mejor que le conozco. La traducción de Jorge I. Rado es correcta. La escenografía, cumple.
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