El teatro envejece más rápidamente que las modas femeninas. La mujer es eterna, pero los caprichos modisteriles que la envuelven se ajan más pronto que una rosa. La misma semana que el coronel John H. Glenn, dentro de una cápsula espacial "Friendship 7", dio un vuelo triple orbital sobre la tierra, volvió a subir a un escenario mexicano -el de la sala Chopin-, una graciosa comedia de Noel Coward estrenada en Manchester, Inglaterra, en junio de 1941, y cuya protagonista -un espíritu travieso- se ha paseado por nuestros escenarios hace década y media. Esto quiere decir, que el espíritu travieso creado por el ingenio de Noel Coward no puede "orbitar" -nuevo verbo que pronto entrará en circulación- en la actualidad. Un regocijado caso de espiritismo de 1941 resulta ahora un cuento más simple que cualquier película de muñecos animados que no sea de Disney.
Nada, pues, puede agregarse a cuanto se ha dicho sobre Coward y su comedia de astracán inglés Blythe spirit. Contrariamente al poco interés que despiertan estas reposiciones, se acentúa el que provoca la interpretación que actores profesionales le dan a obras |
consideradas como de repertorio y que por haber sido conocidas con otras interpretaciones caen necesariamente en las comparaciones, no siempre odiosas.
El grupo de actores que interpreta nuevamente Un espíritu travieso, resiste con ventaja cualquier comparación, porque todos, actrices y actores, saben su oficio y lo practican con lealtad a él. Lorenzo de Rodas, en el marido que tiene que soportar la visita del espíritu travieso de su primera esposa, se desenvuelve con la desenvoltura de quien sabe el escenario que pisa. Y a igual altura que él están María Idalia, el espíritu travieso, y Carmelita González, en su punto como actriz, como la segunda esposa víctima de las travesuras astrales de la primera. Cumplen, dentro de la categoría de sus personajes. Mario de Mar, Regina Cardó y Marina Marín, y llena con su multifacética personalidad la escena la gran actriz Andrea Palma, esta vez como convincente comediante en lo cómico. La dirección de Rafael Llamas adolece de equivocaciones, pero todo está permitido en obras de comicidad... libre. |