La nueva Cecilia Valdez en el teatro Payret, de La Habana Armando de Maria y Campos |
La misma noche que arribé a La Habana, en fugaz viaje de observador periodístico fui al viejo teatro Payret habanero. El motivo no era para menos. Se anunciaba el estreno de Cecilia Valdez, zarzuela cubana en dos actos, basada en la novela de Cirilo Villaverde y en la comedia lírica de Agustín Rodríguez, en versión de Miguel de Grandy; la música, del ilustre compositor cubano Gonzalo Roig. Yo soy Cecilia, Cecilia Valdez, Desde su estreno, el personaje de Cecilia había sido vestido con la atractiva bata criolla que en nada respondía a la cuidadosa descripción que hace Villaverde: "Vestía traje de punto ilusión con viso de raso blanco, mangas |
cortas con ahuecadores, que la hacían parecer dos globos pequeños, banda de cinta ancha encarnada a través del pelo, guantes de seda larga hasta el codo, tres sartas brillantes de corales al cuello, y una pluma blanca de marabú con flores naturales que con el pelo hecho rodete bajo y un orden de rizos de sien a sien, por detrás, daban a su cabeza el aire de una gorra antigua de terciopelo negro...". En la Cecilia Valdez de ahora, el modista Andrés se inspiró en esos detalles propios de los trajes de las señoritas de entonces y no de los atuendos de las figuras populares de la época. |
nuestra Revolución, se encuentran las formas populares de la música cubana representadas por la canción antigua -colonial-española-; la guaracha cubana de 6 por 8 y 2 por 4, la habanera, la forma de casabe, la guajira, el tango congo de barracón, la canción y el bolero lento, la marcha francesa y la contradanza. En la reposición que vi y oí, con libreto de Miguel de Grandy, aparecen formas musicales del momento y un cuarto nuevo, "la cuna de Mercedes", donde los ritmos blancos y los negros se conjugan con eficacia teatral y aparecen el minueto y la danza y la gavota y la habanera contemporánea. |