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Teatro independiente de Argentina

Armando de Maria y Campos

    La crema y nata -así decían los cronistas teatrales de ayer- de nuestro mundillo atento a los espectáculos teatrales recibió con simpatía, escuchó con interés y aplaudió finalmente con júbilo a la compañía argentina de teatro independiente, Grupo de los 21, como se le conoce en Buenos Aires. La presentación de los jóvenes argentinos constituyó una gran sorpresa para todos por la aparente novedad de su espectáculo. Se presentó el Grupo de los 21 con una serie de anécdotas escenificadas con toda libertad, sencillez y en muchas ocasiones ingenuidad teatral. La aparente novedad consiste en que las cuatro Historias para ser contadas se presentan vistiendo los actores un uniforme común a todos los personajes, sin maquillaje, casi sin escenografía o mobiliario. Su autor, Osvaldo Dragún no ha descubierto nada. Pero conviene escucharlo para que el lector que, seguramente procurará conocer este espectáculo, esté en antecedentes.
  "En las Historias para ser contadas -dice Dragún- toda la responsabilidad del espectáculo queda librada al actor, no hay elementos. Es la acción del actor la que despierta la imaginación del espectador, sin apoyarse en las otras artes que suelen conjugar la puesta en escena de la pieza. Más aún, un mismo actor interpreta varios personajes en la misma obra. Si bien es cierto que la 'acción dramática' debe concentrarse en determinada dirección, 'las historias' rompen con esta regla, y dificultan lógicamente la creación del actor; pero por otra parte permite un libre juego a

las facultades imaginativas. Todo depende, pues, de la intensidad con que el actor 'crea' en ese juego. Con la misma intensidad creerá el espectador".
    Indudablemente Dragún se inspiró en la técnica de Vsévolod Meyerhold, y éste en otras anteriores, hasta llegar, casi, a los orígenes del teatro. Cuatro Historias componen el primer programa del Teatro de los 21. Las tres primeras -Historia de un flemón, una mujer y dos hombres. Historia de cómo nuestro amigo Panchito González se sintió responsable de la epidemia de peste bubónica en el Africa del Sur e Historia del hombre que se convirtió en perro- son ejemplos del legítimo teatro experimental. La cuarta, que cubre la segunda parte del programa. Los de la mesa 10, abierta y construída en la misma técnica de las anteriores, se reduce a un sainetillo sentimentaloide.
    Nuestro más cordial, cariñoso, efusivo aplauso para los actores que interpretaron estas historias, bajo la dirección de Carlos Catania, actor también. Dominan con eficacia absoluta el movimiento de la acción de estas curiosas piezas con escenas cruzadas, o desmontadas, que se detendrían al instante, como una maquinaria de relojería, si fallara una sola pieza, es decir, un actor. Hablan bien, en el especial castellano que todo el mundo sabe se han fabricado los argentinos y en todo momento revelan disciplina y dominio absoluto de los medios físicos de expresión que son el rostro o las manos.