Resaltar búsqueda

El INBA presenta La posadera de Carlo Goldoni, en la sala Chopin

Armando de Maria y Campos

    Extraño capricho satisfizo el INBA al hacer representar casi simultáneamente dos piezas de museo teatral universal como son El abanico y La posadera, de Carlo Goldoni, ésta en traducción de Cipriano Rivas Cherif.
    En Italia, La posadera -La locandiera- continúa inmarchitable. "Si muchas de las comedias de Goldoni fueran representadas hoy- escribió recientemente el crítico romano Mario Penna- nos darían la impresión de haber sido escritas por un contemporáneo nuestro, si se dejan a un lado los detalles históricos y de ambiente. Sobre todo en la caracterización de las figuras femeninas es difícil superar a Goldoni. Su obra maestra es La locandiera y en ésta como en otras de sus mejores comedias (muchas escritas en dialecto veneciano), la descripción psicológica tiene una eficacia que no pierde nada con el transcurso del tiempo". En 1940 La Locandiera, contaba ya con más de 86 traducciones a veintidós idiomas distintos.
    En Italia las comedias de Goldoni son piedras de toque para los jóvenes directores y escenógrafos que se lanzan a la difícil aventura teatral.
Con las comedias de Goldoni se han

hecho maravillas de color y movimiento. Inolvidables los escenarios montados al aire libre (all'aperto) en Capri y en la Bienal de Venecia. Me comunicó Amalia Castillo Ledón la noche de su última postura en México, que anualmente se presenta en Suecia La locandiera en un castillo medieval.
    Demos las gracias al INBA por habérnosla presentado con extraordinario lujo suntuario aunque con mediocre escenografía y con un reparto de dudoso mérito.
    La señorita Marta Roel, promesa en el arte cinematográfico según me dicen, y en lo mejor de su primavera, desventuradamente tiene una dicción defectuosa, se mueve como una ardilla, habla sin matiz y precipitadamente y mueve los brazos como dos alitas de ángel o aletas de pez. Don Miguel Ángel Ferriz vacila a pesar de su veteranía y sólo cumplen, como excelentes actores, Antonio Passy y Sergio Jurado. La dirección del joven catalán José Solé es frívola, alocada, traviesa y poco seria.