Magnífica postura e interpretación de El enemigo del pueblo de Ibsen, en el teatro Orientación Armando de Maria y Campos |
Las autoridades de espectáculos dudaron autorizar para "adolescentes y adultos" el drama El enemigo del pueblo, de Enrique Ibsen, según la versión y adaptación reciente de Arthur Miller en traducción de Jacobo Muchnik. Alguno de sus asesores o consejeros estimó que este drama tiene un carácter comunista. Si pudiera elevar mi voz sobre este asunto, trascendental de teatro de ideas, diría que con Un enemigo del pueblo -este es su título verdadero-, Ibsen conquistó a los jóvenes de su tiempo, a quienes en verdad se había dirigido. Es la primera pieza con una pedagogía (que no es lo mismo que con demagogia). Los niños en Ibsen habían sido hasta entonces pretextos o necesidades de la acción teatral que no obligaban a una pedagogía. Ahora cumplen una función nueva. "Quiero convertiros en hombres libres y nobles- les dice el doctor Stockman, en la escena final-. Instalaré una escuela en la sala en que me insultaron llamándome "un enemigo del pueblo". Pero es menester que sean muchos, necesito una docena de muchachos para empezar". |
propiamente un teorema que Ibsen se puso a desarrollar: "He descubierto que las raíces de nuestra vida intelectual están podridas y que las bases de nuestra sociedad civil están envenenadas por la mentira ... La minoría siempre tiene razón ... Pienso en la aristocracia intelectual que se apodera de todas las verdades nacientes. Los hombres de esta aristocracia están siempre en la vanguardia, muy lejos de la mayoría y combaten por la verdad reciente, demasiado nueva para ser comprendida y aceptada por la mayoría ... Un cuerpo social no puede desarrollarse normalmente si se alimenta de verdades disecadas ... La plebe es la materia bruta que necesita ser transformada en pueblo ... Los partidos son máquinas de trinchar carne; por eso los que pertenecen a un partido acaban por perder toda consistencia ... Es necesario que desaparezcan las jefaturas, porque un jefe de partido es como un lobo; pero un lobo voraz que necesita para vivir gran número de borregos ... ". |
ideas y le dio mayor teatralidad al diálogo que en Ibsen se ajusta más bien a un juego de oposiciones teóricas, a una dramatización sencilla de la corriente sobre las malas costumbres sociales. Miller, sin embargo, conservó las voces que comentan las posiciones sucesivas de la idea política que se desenvuelve. Por todo esto creo que Un enemigo del pueblo es obra que pueden y deben ver los adolescentes de todas las clases sociales. |