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Corona de fuego, discutida pieza de Rodolfo Usigli. II

Armando de Maria y Campos

    La audacia de Rodolfo Usigli como autor de Corona de fuego, tragedia mexicana en tres actos que discute el mundillo intelectual de México, se manifiesta al presentar a los principales personajes de este episodio histórico conscientes de su futuro e ignorantes en su remoto presente. En esto consiste la antihistoricidad de Corona de fuego. Anticipó que su Cortés, no sería como el que Diego Rivera imaginó y fijó en sus frescos inmortales. En efecto, su Hernán Cortés es distinto a aquél que han recogido las diversas historias en sus múltiples interpretaciones. Actúa defendiéndose de futuras acusaciones, y se muestra humano y ambicioso, súbdito servil de Carlos V. Tampoco Cuauhtémoc es el que nos han revelado -e historiado- Eulalia Guzmán, Teja Zabre, Pérez Martínez o Arnáiz y Freg, Cuauhtémoc actúa como el futuro y verdadero, al través de los siglos, auténtico vencedor de los Conquistadores. En cuanto a Marina es la india inteligente que con un anticipo de cuatro y medio siglos sabe que en su vientre germina la semilla de una nueva raza americana. Con ágil y meditada audacia, Usigli crea o recrea otros personajes de las últimas horas, en que estuvieron frente a frente el emperador Águila que Cae y el soldado del gran señor del mundo entero, que era Carlos V. Y les hace hablar, en verso alejandrino particularmente, con una locuacidad, con una torrencialidad de figuras poéticas -que no es lo mismo que metáforas- que dejan atónito el ánimo del espectador mejor dispuesto a aceptar una pieza histórica y ... antihistórica.
   Nadie pone en duda, y buena prueba de ello es Corona de fuego, la calidad de Usigli

para componer, o si se quiere, crear, el teatro como le da su talentosa gana. Pero no siempre su teatro es un teatro fácil o accesible. Y Corona de fuego es otra elocuente prueba de su meditado antiteatralismo.
    La interpretación puede calificarse de magnífica por parte del gran actor José Gálvez, que hace un Cortés entregado a la violencia y, no obstante, reflexivo. El Cuauhtémoc del debutante Antonio Medellin es sobrio y conmovedor. Después, los nombres impiden ver el reparto. Héctor Adremar, Jorge Martínez de Hoyos, Reynaldo Rivera, Rafael Estrada, Roberto Rivero, Gerardo López del Castillo, David Gallardo, Bruno Rey, Rafael Bárcenas y Lilia Juárez -debutante- como Marina, en conjunto o individualmente contribuyen a darle vida al enorme fresco usigliano que es Corona de fuego. Inspirados fondos musicales de Luis Sandi, le dan un sujestivo encanto a esta interesante pieza dramática de la que la munificencia del Instituto Mexicano del Seguro Social ha logrado un deslumbrante espectáculo.
    Escenografía de imaginación, estupenda; vestuario de fantasía extraordinaria. Los ojos se llenan de colores, y la sorpresa no se siente fatigada en ningún instante. Pieza estática, permitió a Retes, sin embargo, darle alguna movilidad
    Para Corona de fuego, repito, pieza antihistórica y considerablemente antiteatral, el talento de Julio Prieto encontró los elementos necesarios con que realizar un extraordinario espectáculo lleno de imaginación.