Los comediantes norteamericanos en Bellas Artes. II Armando de Maria y Campos |
Ceñimos nuestro comentario al breve espacio de que disponemos. Por eso quedan con frecuencia al aire de un aparente olvido muchos cabos sin atar. A los breves juicios sobre los intérpretes de El dulce pájaro de la juventud y De pronto en el verano, los dos melodramas de la vida norteamericana tan populares en el mundo del teatro y del cinematógrafo, que le dedicamos en particular a Viveca Lindfords, faltó la esencia de nuestro pensamiento: esta actriz posee un dominio absoluto del gesto, de la dicción y del ademán, y tan vertical seguridad en sus interpretaciones, que la coloca como una de las primeras actrices dramáticas de la nación vecina. Tan excelentes cualidades las confirmó creando la señorita Julia del drama de este nombre de August Strindberg, personaje que en su temperamento se remoza y le da ocasión de tocar toda la gama de los resortes sentimentales y dramáticos de la pasión, del capricho erótico y del despecho femenino, con una profundidad que cala en las fibras más íntimas del asombro del espectador. También se nos quedó en el aire un comentario sobre la soberbia actuación de Rita Gam en la Catherine de De pronto en el verano, que barre por completo el recuerdo de Liz Taylor.
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uno de los cuadros más espeluznantes de la vida de la juventud norteamericana contemporánea. En un simple diálogo se encuentra concentrada la impresionante degeneración en que se halla sumida gran parte de la adolescencia de los Estados Unidos de Norteamérica. La acción transcurre un domingo de verano, por la tarde, en el Central Park, de Nueva York, en nuestros días |