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Inauguración del teatro de Celia D'Alarcón

Armando de Maria y Campos

    Tesonera y estudiosa actriz, capitana de industria, además, Celia D'Alarcón ha visto colmadas sus ambiciones de comediante y animadora teatral al inaugurar el viernes 11 del actual su teatro, que forma parte del hotel moderno y lujoso, casi rascacielos, que también ha construido y lleva su nombre, situado en el corazón de la colonia Juárez, Liverpool número 3.
    La noche de la inauguración el número de invitados al estreno de una antigua y divertida comedia francesa sobrepasó a todo cálculo, y cubierta en su totalidad la elegante sala -no más de trescientas butacas- suntuosamente alfombrada e iluminada, la concurrencia de familias y legión de periodistas obligó a una violenta inauguración de dos de los múltiples salones de diversión, restaurante, bar y pista para bailar, que pronto se vieron tan concurridos, que si en la sala de espectáculos los espectadores tuvieron que acomodarse en pasillos y escaleras, en los bares-restaurante no había pieza desocupada ni se podía dar un paso de baile.
    El teatro propiamente se inauguró con la representación de una vieja obra del gran autor francés Georges Feydeau, creador de la comedia de situaciones picarescas conocida por vaudeville moderno -no obstante su edad mayor de ochenta años y todavía fresco como género teatral- adaptada por el director chileno Raúl Centeno y rebautizada con el título de Perdón, es usted maravillosa, que resultó entretenida, porque, donde hubo fuego...

    Celia D'Alarcón tiene su público y su público va a verla, ¡y a verla actuar!, aunque todo esto suene a pleonasmo. Sin embargo, Celia gusta de rodearse de actores cómicos profesionales y de muchachas guapas. Con ella, con las obras que para ella adaptan y con los actores que la acompañan en su trabajo, sus temporadas pasan de trescientas representaciones. El resultado lógico y merecido es que Celia D'Alarcón tiene su teatro, tiene su repertorio, y tiene éxito; algo muy difícil de lograr, en suma.
    En Perdón, es usted maravillosa, acompañan a Celia D'Alarcón, que se encuentra en lo mejor de su verano, y en cada obra más segura y desenvuelta, Polito Ortín, tan afortunado y espontáneo en sus creaciones cómicas, Óscar Pulido y Victor Manuel Castro, además de Pomponio, Gloria Santa Cruz, Mary Ellen, Alfonso Arana y el veterano Pitouto, verdadera reliquia -pocos van a creerlo- del cine mudo de los tiempos de Max Linder.
    La escenografía de David Antón, poco funcional, provocó interminables entreactos la noche inaugural, que fue emociones y flores, abrazos y aplausos para Celia D'Alarcón, que se mantuvo en pie, como los árboles durante una tormenta, rodeada de músicas y jaiboles, mambos y rocanroles, hasta que las primeras luces de aurora obligaron a levantar el vuelo a cientos y cientos de invitados...