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El fenómeno de la época en el teatro es la bifurcación: por un camino, la fabricación de una cultura destinada a la masa, a la burguesía, al comercio; por el otro, los túneles oscuros donde los "selectos" avanzan sin ningún aliento popular. Alfonso Paso, el comediógrafo más cotizado en España, ha preferido seguir, con sus antecesores, el primero de los caminos; pero, a veces el camino es tan ancho que le permite ir en zigzag, tocando todos los géneros, invadiendo la pista del circo, corriendo a gran velocidad por los caminos vecinales de la caricatura o de la bufonada. Este es el caso de su pieza Cuatro y Ernesto, que él define como un "melodrama satírico", esto es, una pieza en broma, que despista al espectador, porque se trata de una caricatura del género policial norteamericano en la que el autor con ironía y buen humor se divierte con los sistemas de investigación policiaca que se ha divulgado usa la policía de los Estados Unidos. |
Alvaro de Laiglesia. Relega a segundo término el texto ingenioso y desenfadado, para rehacerlo a su capricho, multiplicando, casi podría decirse que al infinito, los detalles que a su modo de ver deben conformar a cada personaje para que éste actúe en plena euforia de bufonería. |