La empresa ATA ha presentado en la sala Milán la comedia de Víctor Ruiz Iriarte en tres actos, El pobrecito embustero, montándola con ensayos suficientes y decoro en todos los aspectos de lo que se entiende por teatro comercial para una clientela que va al teatro a divertirse y a ver actuar a actores responsables y profesionales.
Ruiz Iriarte definió su pieza como tragicomedia y para constituirla empleó la fórmula de Carlos Arniches, creador en castellano de la tragicomedia que tanto éxito proporcionó al teatro español, porque coincidió con la carrera triunfal del gran actor cómico Valeriano León, para quien escribía su teatro tragicocomico. Ruiz Iriarte parece haber encontrado su actor para este género en el más joven de la ilustre dinastía de los Vico. Para él escribe sus tragicomedias, pero, no obstante esta circunstancia, se sostienen por sí solas, caminan sin andaderas actorales, y prueba es que El pobrecito embustero ha llegado a México y se representa por méritos propios. También ha encontrado su intérprete justo en el gran actor que es José Baviera, que logra del protagonista de esta pieza una creación en verdad estimable y digna de elogio.
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La tragicomedia del El pobrecito embustero es sencilla como un dulce de provincia. Es una tragedia provinciana. Un profesor en edad madura tiene que fingir que le resta un mes de vida para merecer todos aquellos mimos de que se vio privado durante su larga vida por el egoísmo de sus parientes. Muy bien presentado y llevado con interés el asunto hasta la mitad del segundo acto, decae después porque el tema se le va de las manos al autor y el personaje se le sale de alma y cuerpo al actor, y lo convierte en tipo artificial. Sin embargo, El pobrecito embustero es una tragicomedia bien construida, hablada con naturalidad provinciana y entretenida a pesar de su agridulce sabor.
Ya he dicho que Baviera está en excelente actor. A Rebeca Sanromán la encontramos convertida en una actriz de cuerpo entero con seguro porvenir. Edmundo Barbero, veterano actor de notable calidad; Alicia Quintos y Guillermina Téllez Girón habitan sus personajes con sobriedad y empeño. Los debutantes Jorge Barón y Enriqueta Lara denuncian aptitudes para el arte de representar, particularmente ésta, que entona el hablar de su personaje con rara intuición. |