Resaltar búsqueda

Edipo Rey de Sófocles, en el teatro Xola

Armando de Maria y Campos

    El patronato para la operación de los teatros del Instituto Mexicano del Seguro Social, ha presentado en el teatro Xola, del propio IMSS, un espectáculo de la más alta calidad artística con un certero sentido de divulgación entre el pueblo  entendiendo a éste como el todo de las clases sociales que integran a la nación mexicana-: la tragedia griega de Sófocles, Edipo Rey, con respeto absoluto al texto original y una presentación, incluyendo en ésta la interpretación soberbia y digna de los mejores escenarios abiertos o cerrados del universo teatral contemporáneo.
    No hay hipérbole en lo dicho, ni debe estimarse como un elogio ocasional e inmerecido, sino como juicio justo a una realización impecable, realizada con ambición, alentada por un refinado sentido estético y dirigida con eficacia a un público numeroso que la disfrutará de acuerdo con sus personales conocimientos o sus espontáneos entusiasmos. La labor que en materia teatral está dirigiendo don Benito Coquet, director general del IMSS, es superior en alcance y en fecundidad a la que en su tiempo realizó don José Vasconcelos cuando fue secretario de Educación Pública, para divulgar en forma impresa los valores clásicos de que se enorgullece la humanidad.
    Bella ocasión ésta para abrir el bitoque de una erudición moderada. Falta espacio, cáncer

de la prensa informativa contemporánea. Digamos, sin embargo, que no fue Sófocles el primero que llevó al teatro las historias tebanas, el mito de Layo y Edipo, en particular. Esquilo compuso una trilogía cuyas tragedias llevaban los nombres de Layo, Edipo y Los siete contra Tebas, que se presentó el año 467 a.C. Del Edipo esquiliano se conservan sólo tres versos. Edipo significa el de los pies hinchados. Nada tiene que ver esto con la proyección que su desgracia fija en los temas literarios que inspiró y seguirá inspirando. Volviendo a Sófocles, es preciso decir, de pasada, que es el superador de la tragedia que creó Esquilo, porque la llevó a la cumbre, aumentando los personajes, así como el número de coristas y dio de este modo a la acción más juego y más amplitud. Se dice que escribió ciento trece tragedias, pero no se han conocido sino siete. El público mexicano tuvo ocasión de conocer el Edipo de Sófocles, a través de la versión del español Martínez de la Rosa que identificó en un solo coro al grupo de suplicantes y al coro propiamente dicho, en las primeras décadas del siglo XIX, en plena guerra de Independencia. Pero esto sería materia de otra crónica.
   Para el lector término medio, este es el argumento de Edipo Rey, de Sófocles: El oráculo había baticinado a Layo, rey de Tebas, que de él y su esposa Yocasta nacería un hijo

que le daría muerte y se casaría después con su madre. Al nacer un hijo, Edipo, a dichos soberanos, su padre lo entregó a un pastor para que lo dejara morir abandonado en la montaña. Movido éste a compasión, se lo entregó a otro pastor que se lo llevó al rey de Corinto. Ya hombre e ignorante del hado, Edipo mató a su desconocido padre en un altercado, y se casó con su madre, sin saber que lo era. Andando el tiempo se levantó en Tebas una peste incontenible. Apolo declaró que no cesaría mientras la ciudad no se purificase con la expulsión o la muerte del asesino de Layo. La investigación acerca del homicida descubrió una serie de circunstancias que indicaron con evidencia al matador. Yocasta, se ahorcó al convencerse de la realidad y Edipo se sacó los ojos.
    A la función inaugural, el miércoles 30, que nos tuvo por testigos, asistió cuanto vale y brilla en el mundo teatral metropolitano; en primer término, don Benito Coquet y los miembros del patronato teatral del IMSS. La representación fue el acto largo que constituye la tragedia de Sófocles. La noche, de sorpresa y júbilo por lo magnífico y coordinado del espectáculo, y de emoción también por la realidad que significa que contemos con un teatro clásico y popular de alcances extraordinarios.
    La reseña de tan soberbio espectáculo merece más de un comentario.