Estreno en México de La ronda de Arturo Schnitzler. II Armando de Maria y Campos |
Anoche subió al escenario del teatro la Esfera, la pieza de Arturo Schnitzler La ronda, de la que ayer, en esta misma columna, anticipé algunos antecedentes. Por falta material de tiempo no tuve oportunidad de asistir a alguno de sus últimos ensayos y también porque entendí que mi visita a un ensayo coincidiría con la de algunos altos funcionarios del departamento del Distrito Federal, que tienen a su cargo la administración y vigilancia de las diversiones en la ciudad de México. |
La ronda subió a escena por los años de 1912, primero en los teatros de Alemania y enseguida en los de Austria, que entonces era Austria-Hungría, porque los austriacos tenían sometida a la vecina tierra de los magiares. La ronda fue conocida por los públicos latinos -Francia e Italia- más o menos por los veintes, cuando la gente pudo estar de humor para saborear la aguda sátira de Schnitzler contra la hipocresía social de "la bella época". Cada director de escena le daba el tono que más le convenía y, así, estos diálogos de amor fueron un antecedente de la Maya de Cangtillón, que dió la vuelta al mundo como "la más audaz comedia del amor que se vende, se busca y no se encuentra", relegando un poco al olvido la bella y espiritual pieza del autor de Anatol, y La cacatúa verde. Después vino la película francesa y La ronda volvió a estar en un primer plano de actualidad, tanto que dos chilenos, Pablo Freiwirth y Gonzalo Orrego la tradujeron en Santiago de Chile, no sé si para que fuera representada o, simplemente, para ser editada en edición corriente, groseramente ilustrada con dibujos pornográficos. |