Moby Dick. Teatro Xola.
Autor, Herman Melville. Adaptación, Orson Welles. Traducción,
Ignacio Retes. Dirección, Ignacio Retes. Escenografía e iluminación, Julio
Prieto. Música, Leonardo Velázquez. Reparto, Narciso Busquets, Aarón Hernán,
Jacqueline Andere, Héctor Andremar,
José Carlos Ruiz, Tomás Bárcenas, Jorge Mateos, Daniel Villarán, Álvaro
Carcaño, Roberto Rivero, etcétera.
El Seguro
Social ha escogido en esta ocasión la adaptación que para teatro realizó Orson Welles de la novela de1
escritor estadunidense Herman Melville.
A través
de una anécdota trivial, como es la caza de una ballena, el autor proyecta sus
ideas con respecto al destino del hombre y a los problemas que su religión le
plantea. Los símbolos son en ocasiones obvios. Como punto primordial Melville hace un paralelo entre el viejo marino y sus
acciones, con acciones narradas en la Biblia. Postula el autor que no se puede
retar a Dios. Su personaje principal aparece representado en una especie de
desdoblamiento. Su imagen exterior es la de un hombre cruel, vengativo, poseído
por el rencor, que se siente lo suficientemente fuerte para ser rebelde y para
encararse a Dios, y está representada por el capitán Ahab,
y la otra faceta de su personalidad, en la que se adivina el temor a Dios, y
sobre todo la sensación de no haberse encontrado a sí mismo y de haber perdido
la capacidad de juicio, la razón, está representada por el negrito Pip, que no es otra cosa que el complemento de sí mismo. ¿Por
qué el personaje del negrito Pip se obliga a que lo
represente una mujer? Podrían darse varias explicaciones: una podría ser la de
que es una forma de que la censura no brinque en las escenas de ternura, casi
amorosa, entre el capitán Ahab y el negrito Pip; otra, que de este modo está representado lo que el
capitán tiene de dulzura, de cobardía, de refinamiento. En rigor, ninguna de
estas explicaciones es satisfactoria.
En cuanto a la construcción dramática, toda la introducción
es bastante superflua. Se ha dicho mil veces que a una obra no debe sobrarle
nunca una palabra, menos una escena; y en la introducción de esta obra sobra
más de una palabra y más de una
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