Esta que ahora presenta el actor y director Enrique Rambal en el teatro del Músico, es una comedia italiana que, por causas que no conocemos fue estrenada primero en un teatro de la capital de España que en cualquiera de la República de Italia. Una donna fra le braccia subió a la escena del teatro Calderón por la Compañía de la actriz Irene López de Heredia, durante el mes de noviembre de 1945. Está construida en su forma original italiana en tres actos, y en la versión que ofrece al público de México el conjunto que dirige y encabeza como actor Enrique Rambal, en dos actos, el segundo dividido en tres cuadros.
Hasta 1953, Rafaello Matarazzo, autor de Una mujer entre los brazos había estrenado las siguientes obras: Simmetrie y La moglie di Papa, la primera en Roma, en el teatro Bayer, por la compañía Bragaglia, en 1936 y la segunda, en Génova, en el teatro Margherita, por la compañía Galli, en 1940.
Una mujer entre los brazos es una comedia para divertir. Leída, provoca en el lector una sonrisa que no lo abandona hasta que concluye felizmente la divertida pieza. Su asunto es tan claro y a la vez tan complicado como una gota de agua vista normalmente o al microscopio. No pasa nada en ella y sin embargo, ocurren muchos y muy divertidos incidentes. Rambal se vio en el protagonista un buen muchacho que trata de aprovechar en buena compañía las vacaciones que le proporciona un viaje imprevisto de su esposa, tema que se cae de viejo, pero que |
el autor italiano lo enreda y desenreda con singular habilidad y fina gracia. Sin la habilísima dirección de este animador que se las sabe todas en materia de postura escénica con recuerdos prenatales. Pero, amigos míos, una dirección que no es fastuosa, soberbia o epatante, es difícil de describir. Rambal se apodera de la gracia de la comedia y la transforma en movimiento, en ironía, en chiste de juego escénico. Además le pone a la comedia una capa de mermelada, quise decir: de motivos musicales que, como a los pasteles la miel resulta sabrosa al paladar y al oído del espectador.
Crea un personaje distinto a todos los que le hemos visto y disfrutado. A Magda Guzmán la torna con su hábil dirección en mujer frívola y con una actuación traviesa y encantadora. Miguel Córcega está, como es ya costumbre, a gran altura cómica. Y le dan brillo y gracia a sus personajes Lupe Andrade, Queta Lavat, Socorro Avelar y Yolanda Guillaumin, Jorge Lavat, José Peña y Alberto Camacho.
La empresa no menciona a los traductores. La traducción se debe a Josefina y Claudio de la Torre, españoles. Afortunadamente la traducción no fue adaptada; la acción ocurre en cualquier parte. La escenografía de Reyes Meza es sencilla y del mejor gusto. Los señores Saavedra y Villegas son los realizadores de los efectos musicales y de iluminación que le imprimen modernidad a esta divertida comedia italiana. |