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Edipo Rey por el Teatro Nacional Popular Francés, por Vilar en el Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

    Los dramaturgos griegos operaban siempre sobre temas conocidos del espectador, los cuales ellos ni podían ni necesitaban modificar, sabedores de que el público buscaba de preferencia la forma y perfección estética, y estaba ajeno de pretender el interés de la curiosidad y de la sorpresa -suspense se llama ahora- del resultado, y que veían como la cosa más natural que los poetas, es decir los comediógrafos y dramaturgos, volviesen sobre los temas ya tratados por otros colegas, y aun admitían a los concursos anuales obras de los antiguos autores a competir con las de los contemporáneos sobre el mismo tema, para ver solamente quién era el que lo había tratado y desarrollado con más perfección y pericia literaria. El poeta cómico Ateneo comenta: "Es cosa linda esto de escribir tragedias porque los espectadores se saben ya de antemano toda la leyenda aun antes de que el autor diga esta boca es mía. Así no tienen sino mencionar sus nombres. Digo yo; ¡Edipo!, y ya ellos saben todo lo demás. Su padre se llamaba Layo, su mujer Yocasta, las hijas fueron tal y cual, los hijos fulano y zutano, hizo esto y lo de más allá.... ".
   Han navegado por las corrientes del teatro universal muchas versiones de Edipo, pero todas tienen su arranque en la de Sófocles. Hacia 1850 se presentó una del italiano Juan Bautista Nicoli, que fue superada por la de Hugo Von Hofmannsthal que Reinhardt hizo representar en la pista de un circo en 1910. Por supuesto nos referimos a Edipo Rey y no a Edipo en Colona. La primera, obra maestra, ha sido definida, desde Aristóteles a Schlegel, como la tragedia más perfecta del teatro griego; Schlegel observa que sería imposible imaginarse el argumento con otro

desarrollo que el que le dio Sófocles. Efectivamente, el movimiento del drama, fundado totalmente sobre el proceso de una investigación, es tal, que ni aún hoy el teatro ha sabido encontrar algo más eficaz. Ni Scribe, ni Sardou, ni nuestra contemporánea Agatha Christie.
    André Gide recreó la tragedia de Sófocles dándole aire moderno y humano, común y corriente. La escribió pensando en los Pitoeff, que la representaron por primera vez en París en 1932. La humanizó tanto, que la convirtió en una pieza intermedia de comedia y tragedia pensando en Edipo como hombre, y no como héroe trágico. Jean Vilar la incorporó al repertorio del TNP el año de 1958. El gran  actor francés fiel al pensamiento de Gide interpreta y dirige el Edipo de éste con extraordinaria sencillez, pero con elocuencia, cruzando con naturalidad las fronteras del pensamiento grave o doloroso, de los gastos fáciles a la expresión trágica, dándole a la representación, como director y como protagonista, un claro movimiento tan sencillo como convincente. El mismo está en gran actor como Edipo. Excelente actor Jean-Paul Moulinot, creó un Creón a la altura del Edipo de Vilar. Y no menos excelente es la creación de Yocasta de Marcell Ransón. Encontramos encantadora como Ismene a la inteligente actriz Nicole Gueden. Como en esta compañía todos son actores excelentes es obvio que crean con lealtad escénica sus respectivos personajes, Christiane Minazzoli, Denis Manuel, Domingo Paturel, Mario Pilar, Jean-Francoise Remi y Julien Guiomar. Los trajes y elementos escénicos de León Gischia, pensados para escenarios al aire libre, son de una sencillez simétrica impresionante.