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Le faiseur de Honorato de Balzac, por el Teatro Popular Nacional Francés

Armando de Maria y Campos

    Honorato de Balzac fue el más grande representante del realismo en su tiempo y sus dramas ocupan un lugar muy considerado en la historia del teatro galo. Inició su carrera de dramaturgo en 1820 con su drama Cromwell, y no dejó de trabajar para el teatro hasta que se le salió el alma del cuerpo. Famosísimo en su tiempo fue, como todos, olvidado, hasta que Antoine hizo subir a su escenario en 1910 Una lección de matrimonio, obra que no había sido aceptada para ser representada -cosas de la censura francesa- y de la que Gautier dijo que en ella se podía encontrar el conocimiento del corazón humano, un sutil y vigoroso análisis y unas observación exacta de las costumbres. En su estreno no pareció tan amarga ni tan cruda como cuando fue vetada.
    De Balzac, Jean Vilar ha ofrecido al público de México la comedia Le faiseur, o sea Un hombre de negocios, escrita en 1848 y puesta en escena, retocada, después del fallecimiento de Balzac y bajo el nombre de Mercadet y en ella se pintan, en tono satírico, las relaciones con base al dinero, tan típicas de las vísperas del Segundo Imperio, aun cuando la acción tiene lugar en 1839. Balzac muestra el mundo de los negociantes y especuladores creando, al mismo tiempo, el personaje principal, el bolsista Mercadet, la imagen de un Turcaret contemporáneo convertido en una persona poderosa. Es singularmente característica una escena del primer acto, cuando Mercadet, enseñando una moneda de cinco francos, declara: "He ahí el honor actual... Vended yeso en lugar de azúcar y, si estáis en condiciones de hacerlo sin provocar quejas, os convertiréis en diputado, en par de Francia, en ministro. ¿Sabéis por qué hay tanta gente que va a mirar los dramas en los cuales, como protagonistas, figuran asesinos? Porque después del espectáculo cada espectador sale del teatro halagado y se dice a sí mismo: yo soy mucho más valiente que

 

esos pillos". En el mismo acto, Mercadet dice: "Ahora, señora, todos los sentimientos se venden, y es el dinero el que lo mueve todo. Sólo existe la concupiscencia, porque ya no existe la familia, sino personas aisladas". Lo que significa, en buen romance español, que cuando Balzac pintaba las costumbres de su tiempo estaba muy lejos de presumir que ciento un años después de su muerte (1850) tendrían absoluta vigencia.
    Vilar presenta Le faiseur con el subtítulo de El embaucador, y para nosotros ha constituído una de las más grandes emociones teatrales de nuestra vida. En conjunto y en detalle Le faiseur es una creación artística de la más alta calidad. La interpretación es de una perfección indiscutible. Vilar está en eminentísimo actor, tal vez como el mejor de su época, y a armónica altura Germaine Montero, como la esposa del especulador Mercader que crea Vilar. Cada actor borda su papel: René Alone, Julien Guimar, Christiane Minazzoli, encantadora; Marcelle Ransón, Mario Pilar, Nicole Gueden, Georges Riquier, Jean Topart, Jean Paul Moulinot, Denis Manuel, Jean Francois Remi, Dominique Paturel y Guy Saint-Jean, todos piezas de un extraordinario mosaico en el que cada uno luce y brilla por cuenta propia y en la totalidad del conjunto. La puesta en escena de Vilar es magnífica, conservando y modernizando a la vez, dándole un sutil aire de farsa, a esta pieza de costumbres francesas escrita para un público de hace más de un siglo, y que por virtud teatral de Vilar se convierte en moderna; movida en ritmo pausado, ilustrada con ágiles temas musicales que identifican a determinados personajes, y con matices de modernidad, como el final, acierto de buen gusto y de eficacia teatral. Le faiseur será representación de teatro que quienes la presenciamos mantendremos viva en nuestro recuerdo como cátedra de este arte viejo, nuevo cada día, como el sol.