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El oro y la paja de Barillet y Crady en el teatro Once de Julio

Armando de Maria y Campos

    Francia tiene un teatro de exportación que es el llamado de bulevar. Es el equivalente de la antigua España de pandereta. En el teatro de bulevar los franceses se pintan para interesar a los extranjeros y atraer al turismo internacional. En el teatro de bulevar tienen preferencia los asuntos frívolos que ponen en peligro la estabilidad del hogar y denuncian una libertad de acción amorosa que permite los triángulos más imprevistos o divertidos. A veces, los cuadriláteros más desconcertantes. En ocasiones, se remata con alguna moraleja de buen humor y vibrante de chic o de sprit, para decirlo usando términos inconfundiblemente franceses.
    La piececilla El oro y la paja, que firman los muy pocos conocidos autores Barillet y Grandy y que la traductora Marcellina Marcella rehizo como le dio la gana, suprimiendo personajes y no logrando ponerla en un castellano mediano, desenvuelve el pintoresco tema de una joven pareja de enamorados que con desenfado muy parisién, de exportación, comprometen

su frívolo hogar y acaban por convencerse de que un amor verdadero dura más que cualquier aventura envuelta en billetes de a mil, no importa que sean francos o dólares. La tal piececilla no se sabe si es vieja o moderna. Al final de cuentas, da lo mismo. Divierte y nos relata las aventuras de una pareja de jóvenes enamorados parisienses que desde luego advertimos inventadas. Como el fabricante de caños; como la zafia millonaria venezolana.
    Para pieza de tan escaso valor no es necesario desarrollar esfuerzo alguno para lograr una regular interpretación; si nos producimos con verdad y justicia, hemos de convenir que por falta absoluta de ensayos y ausencia de memorización elemental, la interpretación resultó deficiente. No obstante, es manifiesta la desenvoltura y la gracia juvenil de Luz María Aguilar y el oficio un poco clissé de Carlos Riquelme. Raúl Ramírez se porta como un excelente galán y Ema Arvizu en los umbrales de su otoño, está muy pintoresca.
    Teatro menor para públicos de mayorías y poco exigente.