|
Ana Berta Lepe ocupaba un sitio preferente en nuestras películas y ha tenido que refugiarse en el teatro para sobrevivir a un episodio adverso y lamentable. ¡Preciosa muchacha con indudables aptitudes artísticas! Su presentación en el teatro Once de Julio la sitúa como actriz deliciosa y confirma su gracia y talento para crear personajes frívolos. En Cada quien su marido, llena y aún derrama la escena con su espléndida hermosura y la fluída desenvoltura con que se movió en la vida desde que llegó como finalista Miss Universo, en su corta carrera como actriz del ecrán y vedette de revista y centros nocturnos, hasta que la fatalidad detuvo su fulgurante ascensión. |
Probablemente arranca este bodrio que ni a astrakán llega, porque es género inferior al disparate, de alguna vieja comedia francesa, al través de traducción al argentino. La firman como autores los señores Fernández Unsáin y Alfredo Varelita, el primero argumentista profesional de cine y con pujos de lo mismo el segundo. Entre los dos guisaron una especie de argumento de película comercial, seguros de haber logrado una pieza de teatro. |