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Estreno de Carrusel del amor, en el teatro de los Insurgentes

Armando de Maria y Campos

    Los norteamericanos se han inventado una fórmula para todo, desde el cultivo de las manzanas de California -tan bellas y tan insípidas-, hasta las comedias para divertir a todos los públicos, pasando por las revistas en español que envían a todos los países que se entienden en éste idioma y no entienden el español en que están escritas. Los norteamericanos construyen -que no es lo mismo que imaginar, sentir y finalmente crear- lo mismo revistas musicales sin olor ni sabor, pero deslumbrantes, que comedias picarescas que no lastimen la moral puritana de la mayoría de aquel pueblo. Tienen a mano infinidad de recursos y los injertan con suma habilidad. Este es el caso de Leslie Stevens, de triunfal carrera en Broadway y en la T.V. norteamericana. Lo mismo ocurre con los empresarios. Es difícil que fracase una pieza de teatro en Broadway porque sus promotores acumulan en el elenco figuras de máxima categoría y popularidad.
    La comedia The marriage-go-round, de Stevens, alcanzó recientemente éxito en The Plymouth Theatre de N.Y.(octubre 29 de 1958), con Charles Boyer y Claudette Colbert. Es natural que su éxito repercutiera en México. Traducida por Berta Maldonado y J. Luis Ibáñez, con el título de Carrusel del amor, y con Pedro Armendáriz -que por primera vez pisa la escena material-, Marga López, Kitty de Hoyos y

Claudio Brook, esta vez sin escenografía de Julio Prieto, se representa desde el miércoles 18 en el teatro de los Insurgentes. La comedia de Stevens es un vodevil blanco, salpicado con picardía ingenua y un final con moraleja. ¿El hombre es verdaderamente monógamo?
    Depende. Si se cruza en su camino una chica soltera que desea hacerlo padre de su hijo, tomándolo como semental en vez de ganarlo como marido... ¡quién sabe! Pero no revelemos el ingenuo secreto, atendiendo a la nota que pinta por sí sola ésta "comedia en dos actos y un intermedio de quince minutos, en los que se ruega a las señoras que no vayan a pelear con los señores. !Por favor!"
    Había interés en la actuación material de Pedro Armendáriz, en el otoño de su vida como actor de cine. Cargado de buena voluntad, satisface, no defrauda, y hasta hace reir en algunas escenas. Dependerá de sus futuras actuaciones en otras obras para juzgarlo en definitiva como actor de teatro. Marga López, excelente actriz escénica desde niña, está deliciosa, tierna, radiante de sensibilidad y prodigando finura femenina. La hermosa Kitty de Hoyos hizo una versión latina de una audaz muchacha sueca; está seductora. Claudio Brook cumple con mucha discreción.
   La obra está dirigida, con exceso de fantasía y riqueza de matices, por Enrique Rambal.