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Tres piezas de teatro idish en español

Armando de Maria y Campos

    El grupo de teatro en español israelita ha presentado en el auditorio de su centro deportivo, tres piezas bajo la dirección del eminente director oriental Seki Sano, que merecen la atención del cronista por la novedad escénica que representan y por el vivo mensaje social y humorístico que contienen.
    Las tres piezas israelitas están sacadas de otros tantos cuentos; dos de Salomón Ravinovich y uno de Isaac L. Peretz ligadas por la intervervención de Mendele que dentro de la literatura judía se halla junto a Sholem Aleijem y a Peretz-con su verdadero nombre, Salomón Abramovich, puesto que Mendele Moijer Sforim significa vendedor de libros-, Mendele es un personaje de la vida popular judía que iba de lugar en lugar vendiendo libros y que entraba en contacto con todos los sectores sociales judíos, Mendele difundió la literatura idish entre la masa popular judía.
    El espectáculo se titula El mundo de Sholem Aleijem, y está adaptado por Arnold Pearl. Sholem Aleijem significa en hebreo: La paz sea con vosotros. Esta expresión sirve como saludo y despedida. Pero además Sholem Aleijem es el seudónimo de Salomón Ravinovich (Rusia, 1859, Nueva York, 1916), creador de la sátira y la parodia en la literatura idish. sus obras describen a los tipos comunes del mundo judío de la Europa Oriental, de fines de siglo pasado y los pinta con rasgos cargados de humor e ironía. La acción de sus cuentos generalmente ocurre en el ghetto ruso. Pero no sólo del aspecto humorístico se ocupa, sino que también las dificultades originadas por las restricciones gubernamentales, ignorancia y la inseguridad social, son motivo de su atención.
    Isaac L. Peretz está considerado como la figura más ilustre de la literatura idish. Por esta pieza suya convertida en teatro que acabo de conocer descubre que su sana ironía es deliciosa y su fresca y tierna imaginación conmovedora. Su cuento trata

del juicio que en el cielo de los judíos le abren a un buen hombre que nunca protestó por nada. Es delicioso y de una estremecedora ternura. Se titula -intraducible- Bontche Schweig.
    El primer cuento escenificado de Ravinovich es también encantador. Al ángel que reparte las almas en la tierra se le rompe el saco en que las lleva y sobre Jelem caen todas las almas tontas. El suceso de un comprador de una cabra que por virtud de una broma se le vuelve macho, divierte y conmueve por su sencillez y profundidad. En El bachillerato se recuerda la discriminación absoluta que sufrieron los estudiantes judíos durante los últimos años de la dictadura zarista. Es amargo y amable, pacífico y rebelde, como la vida misma de la raza perseguida antes de que para ella se levantara el sol de la palabra huelga y de lo que este fenómeno de protesta colectiva llegara a significar años adelante.
    El gran director oriental Seki Sano dirigió las tres piezas con imaginación infantil y deliciosamente pintoresca, desbordando su propia fantasía asiática paralela a la que desbordan Ravinovich en El mundo de Sholem Aleijem y Salomón Abramovich en Bontche Schweig. La ingenua, casi infantil técnica de los movimientos, el vestuario y la sencillez en la actuación hace de éste espectáculo uno de los más cristalinos y emocionantes que pueda desear un espectador de espíritu sano y tranquilo.
    La interpretación a cargo de jóvenes israelitas es muy sobria y emocionada. Intervienen cerca de una docena de actores, y en la imposibilidad de citar a todos traemos a esta página con su correspondiente elogio los nombres de Sofía Joskowicz, Flora Botton, Rafael Rayn, Israel Heiblum, Monty Rosenthal.
    No obstante que El mundo de Sholem Aleijem se representa en los límites del Estado de México, no es viaje perdido ni lejano el que se haga para conocer en el escenario del centro deportivo israelita El mundo de Sholem Aleijem.