Con motivo del 150 aniversario de la Independencia y 50 aniversario de la Revolución Mexicana, el Instituto Nacional de Bellas Artes, por intermedio de su departamento de teatro, ha iniciado una temporada de teatro popular, mediante la cual se busca un mayor acercamiento, principalmente, en el sector obrero de México y en general con el público de escasos recursos económicos, para ofrecerle a precios a su alcance aquel tipo de obras que, por su categoría artística o por el mensaje que contenga, constituirán la mejor base para el desarrollo del programa que ha sido puesto al cuidado de la sección de teatro popular del propio INBA,
Las autoridades del INBA, depositarias oficiales de la cultura del país y de su desarrollo, eligieron para iniciar esta temporada -el lunes 3- la obra en tres actos de Federico Inclán Cuartelazo, que fue escrita por encargo de las propias autoridades y por la que recibió la suma de cinco mil pesos. Prefirió el INBA este procedimiento al de convocar a concurso a los autores del país.
Don Federico S. Inclán es autor que goza de legítimo renombre. Posee una suprema agilidad para intentar todos los géneros teatrales y para abordar cualquier tema. Como al parecer su obra debería inspirarse en algún suceso de nuestra Revolución, eligió los dramáticos días en que fue derrocada la administración del presidente constitucional don Francisco I. Madero por maniobras de un embajador de los Estados Unidos, en complicidad con las ambiciones de un soldado de carrera, Victoriano Huerta, a quien apoyaban elementos de la reacción. El señor Inclán compuso una obra de aire melodramático y en ella injertó alusiones a diversos hechos y personajes revolucionarios, situando la accion precisamente durante los dias de la llamada |
Decena trágica y los inmediatamente posteriores, pues se alude al asesinato del presidente y vicepresidente de la república.
El ilustre autor compatriota Rodolfo Usigli define sus piezas inspiradas en nuestra historia como "antihistóricas", para justificar y explicar situaciones convencionales. A la pieza de Inclán convendría definirla como "antiverídica", porque en ella se huye de la verdad, creo que deliberadamente o por la acumulación de alusiones que no están ligadas históricamente a los días en que ocurre la acción de Cuartelazo. Como documento histórico la obra de Inclán falla. No así como pieza de teatro, aún dentro de lo convencional de la anécdota, está expuesta y desarrollada con lógica teatral dialogada con fluidez y si no abunda en ideas, revolucionarias o de las otras, prende la atención del espectador deseoso de conocer cómo se vivía y se pensaba en México en el año de 1913, crucial en nuestra vida de pueblo que luchaba por encontrar su veradero camino.
La interpretación fue confiada a alumnos de la escuela de Arte Teatral del INBA, bajo la dirección de José Sole, director egresado del propio Instituto, y está desempeñada con cariño y profesionalismo incipiente. Se dejan ver por su actuación destacada, Pablo López del Castillo, Andrés Cobos, Leopoldo Benítez, Agustín López Zavala e Iván García, de ellos y de ellas, Claudia Millán -en una gringa convencional- y Guadalupe Noel, Leticia José, Marta Montero y Gloria del Tazo. La escenografía es de Marco Antonio Félix, alumno, como todos los participantes, de las escuelas del INBA, y cumple decorosamente su función.
El público saludo cariñosamente a los jóvenes actores y en los intermedios comentó vivamente algunas incongruencias en tiempos, en lugar y en personajes del fecundo autor Inclán. |