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Tan perfecto no te quiero, juguete cómico para matrimonios felices, en el 11 de Julio

Armando de Maria y Campos

    En el teatro de la colonia Narvarte -11 de Julio, Dr. Vértiz 668- ha subido a escena otra comedia francamente comercial. Se anuncia como espectáculo "para matrimonios felices y para los que quieran serlo", pero es un juguete cómico en dos actos y un epílogo del más acedo sabor teatral. Se titula Tan perfecto no te quiero y su autor es el escritor español contemporáneo don Adrián Ortega. Esta comedia fue estrenada en Madrid, suponemos que con éxito porque fue editada a raíz de su estreno, que se registra a mediados del año de 1955.
    Precisamente por esos años me entregué a la lectura de cuanta obra de autor español caía en mis manos con el deseo de intentar una valorización del estado del teatro español durante los años de 1935 a 1955. Entonces leí hasta cuatro piezas de Adrián Ortega: Madame Verdoux, Una viuda original, Don Armando Gresca y ésta que acaba de subir a la escena de la excelente sala de espectáculos del Sindicato de Mineros, Tan perfecto no te quiero. Las cuatro no me produjeron ni frío ni calor, tampoco me hicieron reir, apenas sonreir, convencido de que el teatro cómico español a la vieja usanza de Vital Aza no había avanzado desde aquellos lejanos tiempos y que, salvo algún chiste de oportunidad, la acción podía ocurrir en cualquier año de setenta atrás a la fecha. Olvidadas las cuatro -seguramente el señor Ortega continúa escribiendo y estrenando-, Tan perfecto no te quiero cobra momentáneaa actualidad al ser elegida por la empresa comercial que tiene contratado el teatro de los mineros

mineros para ofrecerla a un público que está tratando de formar.
    Pues bien; nada tenemos que decir de Tan perfecto no te quiero como no sea que cumple su objeto de hacer reir a un público que esté muy bien dispuesto para ello. La situación principal -un marido que se finge conquistador y se adjudica un hijo que nunca tuvo fuera del hogar, para crecer a los ojos de su mujer que lo cree un pobre diablo porque en veintiocho años de casado nunca conquistó mujer fuera del matrimonio- es más vieja que el famoso caldo que dio su nombre a un año remoto; la pieza está tratada en forma común y corriente y como los actores del 11 de Julio, bajo la dirección de José Baviera, le dan aires de farsa, se degrada lo que podía haberse quedado en juguete, juguetillo cómico. El público se desconcierta al ver aparecer al señor Baviera -actor muy estimable- y a la señora Esperanza de Llano - que inicia su carrera como actriz viciada por sus intervenciones en el género frívolo de la revista- caracterizados como tipejos de sainete español de fines del siglo anterior, pero muchos saben en realidad a qué atenerse con el resto de la obra. Pura farsa, recursos gruesos y risa si se tiene pronta fácil.
    Ninguno de los personajes de Tan perfecto no te quiero está arrancado de la realidad. Son tipos que han desfilado por los escenarios en español desde hace tiempo; títeres o muñecos de trapo. Acaso se salvan la pareja juvenil que interpretan Malena Doria y Antonio de Hud; lo demás, un rictus de risa que poco a poco se va abriendo en bostezo...