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Presentación de Fernando Granada y Pastora Peña con Juicio contra un sinvergüenza

Armando de Maria y Campos

    El público de México recibió con curiosidad y simpatía a los actores españoles Fernando Granada y Pastora Peña que el viernes ultimo hicieron su primera salida en uno de nuestros escenarios al frente de un grupo de actores mexicanos, para presentarnos la pieza Juicio contra un sinvergüenza de Alfonso Paso, uno de los autores españoles contemporaneos más reídos y por eso más representados en Madrid, en cuyo ambiente teatral siempre tan movido y responsable ha batido el récord de estrenar cuatro obras durante una misma semana. Ahora mismo, dos obras suyas figuran en la cartelera teatral metropolitana, El canto de la cigarra, en el teatro de los Insurgentes y Juicio contra un sinvergüenza en el nuevo Fábregas. Alfonso Paso nació en Madrid en septiembre de 1926. Desde muy joven y cultivando el género dramático estrenó varias obras en un acto, en teatros experimentales. Después se decidió por las comedias largas como Una bomba llamada Abelardo, No se dice adiós, sino hasta luego. Por su comedia Sueño de amor en la solapa, le fue concedido el premio Barcelona, de Fernando Granada. De Juicio contra un sinvergüenza, se asegura que lleva más de mil representaciones en los teatros de España.
    Los nuevos autores españoles gustan de sortear las definiciones clásicas como drama, comedia, tragedia, farsa, juguete cómico, etcétera, y para no comprometerse con una denominación precisa las llaman cualquier cosa. Alonso Paso califica su pieza Juicio para un sinvergüenza, de juego. Nadie ignora que el teatro es un juego peligroso, y que es más peligroso aún jugar en él con la producción autoral. Juego, para definir una pieza de teatro, no dice nada. Nada, en verdad trascendental, nos revela Alfonso Paso en su pieza recién dada a conocer en México. Se trata, a mi juicio, de

una tragicomedia, género que en español créo y aún no ha sido superado Carlos Arniches. También podía ser una farsa, pero resulta demasiado seria la forma en que se reivindica un sirvengüenza, para considerarla dentro de ese género alegre o triste según el tema que desarrolle.
    Juicio contra un sinvergüenza es una pieza escrita deliberadamente para el lucimiento de un actor un sinvergüenza -que a la postre resulta más honrado que todos los que lo acusan- que se abre su propio juicio, y lo mueve como un auténtico Maesse Pedro y que canta una aria que le corean todos los personajes que en este juego de su propio juicio intervienen. La acción de Juicio contra un sinvergüenza ocurre "en cualquier país del mundo donde gobiernan los hombres, época actual". Sin embargo, los chistes con que el autor esmalta los diálogos de los personajes que puede vivir en cualquier parte, son madrileños, tan locales de la ex villa del Oso y del Madroño que al público de México no le causan frío ni calor, tanto que el espectador no sabe a qué atenerse, y duda si Alfonso Paso intentó tratar un asunto en serio y le resultó en broma, o si lo que pretendía era mostrarnos una situación eminentemente cómica y le resultó más allá de lo dramático, casi construida en dos actos largos, largos, que parecen más por la inacción durante largas escenas de muchos de los personajes. El público recibió la obra con inexcusable frialdad.
    Fernado Granada es uno de los primeros actores españoles contemporáneos más cuajados y con mayor oficio. Desde luego domina el personaje que eligió para presentarse ante el público de la república. Lo actúa de memoria hasta en los más sutiles o pueriles matices de su actuación. Granada pretenece a la clásica aunque renovada escuela española de

actuación bien hablada, a veces demasiado subrayada, que extraña un poco en contraste con la más sutil y cadenciosa de los actores mexicanos. A Pastora Peña, que como quien dice nació en la escena porque de casta le viene al galgo... y principió a actuar siendo una niña, no sería justo juzgarla por el personajej de su presentación, de escasa responsabilidad artística, a pesar de que su aparición y su breve actuación se anuncia a tráves del largo acto y medio. El grupo de actores mexicanos que acompañan y secundan a Fernando Granada y Pastora Peña nos es familiar: Fernando Mendoza, Miguel Angel Ferriz, Juan José Martínez Casado, Magda Guzmán, Angelines Fernández; y Ema Grisé, Irma de Elías, Azucena Rodríguez, Enrique Couto, Oscar Servín y Sergio Ramos. Su actuación se limitó a participar en el coro que mueve el sinvergüenza que abre un juicio contra sí mismo y es, porque así se lo propuso el autor, principio y el fin de ésta muy discutible pieza de teatro de alfonso Paso.
    La escenografía es de Emilio Burgos y se propone sugerir un gran salón o estancia de recibir. La dirección de Fernando Granada acentuó la importancia del vestuario femenino y cruzan la escena envolviendo las inquietudes de los personajes femeninos modelos de Christian Dior, Balenciaga, Ramón Guyón, Pedro Rodríguez y Marvel. Los actores lucieron smokings de diversas épocas.
    El teatro Fábregas lucía espléndido, conviviendo en homenaje a Granda y a la Peña los españoles de todos matices. Poca concurrencia mexicana, pero unos y otros aplaudieron con simpatía y esperanza a los artistas peninsulares recién llegados. ¡Bienvenidos!