Resaltar búsqueda

Crítica a la crítica de la opereta Brigadoon

Armando de Maria y Campos

    Dos noches he presenciado la representación del magnífico espectáculo que constituye la opereta Brigadoon, que se representa en el teatro de la Unidad Artística del Bosque Brigadoon es una opereta que fue estrenada en Broadway, Nueva York, en el Ziegfeld Theatre, a principios de marzo de 1947, dirigida por Robert Lewis. Extrañará al lector que al designar el género al que pertenece Brigadoon use el de opereta y no el de "comedia musical norteamericana" con que con rara unanimidad la ha calificado y considerado la crítica, la crónica, la columna y el chisme teatral mexicano. Y como toda regla tiene excepción no ha faltado quien califique Brigadoon de zarzuela española, y consecuentemente, de "mala zarzuela española".
    En rigor de verdad Brigadoon es una opereta, pero como con rara excepción -y es una lástima, porque nada enseña tanto a los que no leen, ni ven, aún cuando ojos tengan, cómo vivir- muy pocos críticos o cronistas contemporáneos conocieron representaciones de operetas o zarzuelas en el auge de estos géneros, no han vacilado en desorientar al público informándole que Brigadoon es lo que es. Simplemente una opereta, y de las mejores del género. Para una buena opereta se requiere de un buen libreto y el de Alan Jay Lerner, lo es; de una excelente partitura original, y la de Frederick Loewe lo es, y además basada en temas populares escoceses, deliciosa, dulce, cargada de ternura y pegajosa al oído sensible. A ratos recuerda el Oscar Strauss de El encanto de un vals. Su acción se desarrolla en dos actos, divididos en seis cuadros el primero y en cinco el segundo. Por esto resulta obvio explicar el uso necesario de telones. Los telones han nacido con el teatro aquél que carece de telar. (Para salas pequeñas, comodines de

espectáculos de acción y desarrollo limitado, están bien las construcciones corpóreas). Sin música, Brigadoon no sería nunca una comedia. Las buenas operetas, las mejores zarzuelas, pueden representarse sin música. Por esto Brigadoon no es una comedia musical. Como opereta, pues, se representó en Nueva York durante cinco años consecutivos y alcanzó el premio del Drama Critiques Circle.
    La propia Unidad Artística y Cultural del Bosque, constituida en empresa asociada a Producciones Liza organizó la presentación en México de esta obra utilizando el vestuario y la escenografía originales que se emplearon en Nueva York y reproduciendo la coreografía original de Agnes de Mille. Para integrar el reparto de esta opereta inspirada en una leyenda escosesa se llamaron a los mejores elementos capaces de crearla con categoría. En primer término al gran barítono veracruzano Hugo Avendaño y a la primera bailarina del Ballet Concierto de México, Cora Flores. Además, a Graciela Garza, excelente cantante; a Teresa Grobois, al excelente bailarín Tell Acosta, al notable tenor Jorge Lagúnez, a actores de oficio, bailarinas profesionales y a un coro integrado por elementos del género operático que residen en México. La dirección fue confiada a Salvador Novo quien a su vez tradujo con inspiración, delicadeza y fluidez las letras de las canciones. El libreto, en lo general, fue traducido por Berta Maldonado. Finalmente, la dirección musical fue confiada a la experta batuta del maestro Mario Ruiz Armengol, quien tiene bajo ésta a filarmónicos en número suficiente para interpretar con solvencia una buena partitura.
     El argumento de Brigadoon es delicioso y muy propio del género. Un idilio extraño entre un turista norteamericano y una joven de un

legendario pueblo escocés... que no existe sino un día cada cien años, y que da la casualidad de que su vida centenaria coincide con la vista del gringo. Ese día, además, se celebra una boda. Todo ello es un delicioso pretexto para cantar y bailar -como es natural danzas de la región- y entretener al público con un espectáculo amable, fino, sugerente, tierno y dulce. Si a esto agregamos que todos los elementos que intervienen dominan sus "partes ", ¿de dónde viene esa racha de opiniones diversas, y que si es una mala zarzuela o que se trata de un espectáculo aburrido? Sencillamente, aunque dice el refrán "que también la gente del pueblo tiene su corazoncito", los colegas no lo tienen para sentir espectáculos cuyo nacimiento es posterior a su entrada a la crítica o a la crónica teatral. Y es lástima, porque si en lo económico pierde la empresa, en lo futuro quien saldrá perdiendo será el público, y quienes comentamos la vida teatral mexicana nos volveremos a conformar con espectáculos de medio y aun de cuarto pelo.
    El público llena el amplio lunetario del teatro del Bosque y aplaude con calor y entusiasmo a Hugo Avendaño, que está magnífico; a Graciela Garza, a Teresa Grobois, a Amparo Arozamena, a Jorge Lagúnez, a Cora Flores, a Tell Acosta, a Carlos Nieto, a Miguel Suárez; también al maestro Ruiz Armengol. Y hace justo elogio de la dirección de Salvador Novo, una de las más cuidadosas, claras y transparentes que ha producido este singular y talentodo hombre de teatro.