Si usted, lector, estuviera de visita en Londres y actuara en uno de sus principales teatros el London´s Festival Ballet ¿no iría a conocerlo? ¿Si al pasar por París le ocurriera lo mismo no aprovecharía la ocasión de admirar el London´s Festival Ballet? Este magnífico espectáculo inglés nos visita; debemos, pues, conocerlo, analizarlo, admirarlo.
Su primera función a la que asistieron la esposa e hija del presidente de la República, los secretarios de Relaciones Exteriores y Educación Pública, el ministerio de Inglaterra y personajes de calidad de la sociedad mexicana y de la colonia inglesa, se inició con nuestro Himno Nacional, al que siguió el Dios salve a la reina. Enseguida se alzó la cortina para la representación coreográfica del viejo ballet ruso de Tchaikowski, con coreografía de Antón Dolin, El Lago de los cisnes, al que siguió un pas-de-deux romántico con música de Drigo y coreografía de Dolin, el ballet inglés Mañana londinense, argumento y música de Noel Coward y coreografía de Jack Carter, finalizando el programa con el Ballet estudios, de Harald Lander, música de Knudage Riisager y coreografía de Harald Lander.
Hace cuarenta años o más sólo existía un ballet, el ruso. Ahora casi cada país tiene su ballet, muchos de ellos exclusivamente folklórico. Antón Dolin, el creador y director del ballet de Londres -que se inició en 1921 bailando en La bella durmiente, de Diaghilev-, es propiamente un bailarín de extracción rusa, pero al cabo del tiempo ha sabido encontrar el |
lenguaje coreográfico propio para el ballet inglés que ha creado. El ballet es una historia musical que se cuenta coreográficamente, pero como cada coreografía tiene su patria de origen, es natural que exista una coreografía rusa, otra francesa; ésta, es inglesa, y muchas otras con raíces folklóricas, a la cabeza de éstas España y México por la multiplicidad de sus danzas aborígenes.
Yo que he tenido la fortuna de conocer infinidad de ballets y coreografías a partir de 1917 en que todo mi ser vibró con el deslumbramiento del ballet de Anna Pavlova y de Diaghilev, no creo que el ballet deba contener un mensaje social o político. El ballet es un espectáculo para el goce espiritual y debe provocar y producir el disfrute estético de los espectadores. Es natural que el ballet evolucione de acuerdo con la civilización en constante desarrollo. Stravinski, que en su tiempo fue considerado como un vanguardista, ahora nos resulta un clásico. Es posible que Shostakovich, ahora modernísimo, resulte un autor anticuado dentro de una década. ¿Por qué, pues, añorar la coreografía rusa de El lago de los cisnes, si inspirada en ésta Dolin ha creado otra más moderna? Nueva coreografía la de El Lago de los cisnes inglés, sin primerísimas figuras, pero colmada de finura, con claridad en su lenguaje propiamente coreográfico y sin perder la frescura de su remoto origen.
Arlequinada, es un pas-de-deux, con temas de Drigo, que ya hemos visto bailar con otras coreografías. La de Dolin es graciosa, vivaracha, |
con un aire sentimental que refresca los espíritus con una técnica de agilidad y precisión.
Mañana londinense, con argumento y música de Noel Coward, se desarrolla frente a las rejas del palacio de Buckingham, y con esto está dicho que es un ballet inglés hasta el tuétano. Hay un poco de trama en él. Un número de personajes pasan y vuelven a pasar; una familia de los suburbios que está de paseo, unas colegialas traviesas, un inválido en su silla de ruedas, un trío de damas de media noche, hombres de negocios con sus portafolios, sus bombines y sus paraguas; la indispensable turista norteamericana, el también indispensable policía, marineros francos, y poco de lluvia, porque en Londres siempre llueve un poco. Ah, y los imprescindibles centinelas y, a su tiempo, el espectacular cambio de guardia tradicional. Un ballet inglés con coreografía inglesa de Jack Carter. Música deliciosa y evoluciones graciosas; todo, naturalmente prohibido para bailarines que no sean ingleses.
Finalmente, el extraordinario ballet -oh, manes de Degas- Estudios, que es, como su nombre lo indica, un desfile de prácticas de ballet, desde el ejercicio de barra, pasando por los pas-de-deux, pas-trois, pas-de-quatre, sin trama, entremezcladas series de variaciones brillantes para las figuras principales, concluyendo con lo que pudiéramos llamar, usando un término operístico, con un gran concertante durante el que las figuras principales llevan a cabo una serie de variaciones tan complejas como lúcidas. |