Un teatro llamado Nadia Armando de Maria y Campos |
Existe en México, se desarrolla y desenvuelve con holgura, un teatro llamado Nadia. No me refiero, por supuesto, al teatro de bolsillo Arlequín, en que viene actuando desde hace años la actriz Nadia Haro Oliva, de origen francés y mexicana por su casamiento con un ciudadano del país, el mayor del ejército nacional don Antonio Haro Oliva. El teatro llamado Nadia es el que representa esta hermosa e inteligente mujer, muy adaptada a nuestro medio social y artístico mucho antes de que un poco por capricho apareciera por primera vez en uno de nuestros escenarios, durante una temporada de Fiestas de primavera, que las autoridades del Departamento del Distrito Federal que reconocían por jefe a Fernando Casas Alemán, organizaban para hacer realidad el sutil dístico de Antonio Machado que anuncia: "la primavera ha venido, nadie sabe como ha sido..." |
vedado por las conveniencias sociales en que vive. Nadia reveló una frivolidad que le era ajena a las actrices mexicanas o españolas de aquel tiempo y esa coquetería que nace con las mujeres que dan menos trabajo a las cigüeñas porque no tienen necesidad de salir a París para dejarlas en París. A partir de La hora soñada, en Nadia empezó a gestarse lo que a la postre ha venido a resolverse en un teatro llamado Nadia. Fue difícil dar con las obras que contaran en su reparto con un personaje que pudiera ser como únicamente Nadia podía encarnarlo, y esto de encarnarlo no es una frase común y corriente o de clissé en el lenguaje teatral; encarnarlo, digo, porque aparte de meterlo en su carne, le daba oportunidad para mostrarla. El camino más fácil parecía ser aquél que conducía al viejo, siempre rejuvenecido por la gracia de los autores de todos los tiempos, vodevil francés; pero este camino tortuoso, amenazaba llevar al teatro llamado Nadia a parajes prohibidos. Entonces se recurrió a un colaborador, el humorista y traductor Carlos León. Y del encuentro de Nadia y de León ha surgido, aparte del teatro llamado Nadia, la comedia llamada Carlosleón. |
extraño y oportuno humorismo de este gran zurcidor de comedias frívolas que es el autor exclusivo de la fina costurera que fue en su soltería la ahora notable actriz Nadia Haro Oliva. Así como otras actrices encargan su vestuario a Armando Valdés Peña por ejemplo, Nadia encarga comedias a su medida a Carlosleón y aun colabora con él para que esta escena caiga bien, para que aquel chiste no se resuelva en un fruncido, o para que aquella situación no pueda provocar una arruga escénica. Así ha nacido un teatro llamado Nadia, cuya última expresión es la comedia La vedette y el cardenal, en la que ambos, Nadia y Carlos, demuestran a un público que le es adicto a qué grado de dominio han llegado, él haciendo comedias a lo Carlosleón y ella realizando un teatro que mientras lo vista a desvista llevará su nombre y constituirá una nota amable e inconfundible, como sonrisa provocada por el buen humor y la picardía en el tantas noches adusto rostro de la hora teatral en México. |