No es sólo el Teatro de Arte de Moscú el que realiza interesante y fructífera labor con las obras clásicas rusas o extranjeras cuyos autores presentan en alguna forma una necesaria transformación social. El Teatro Mali, de Moscú, uno de los más antiguos teatros rusos, que fue el primero, en representar obras de Gogol, Griboedov y Ostrovski, al mismo tiempo que vuelve a poner piezas clásicas acoge las de tendencias renovacionarias.
El teatro busca en sus imágenes nuevos colores de la vida, nuevas ideas y nuevos sentimientos. Esa es una de las cualidades preciosas del teatro soviético, que no se conforma con reproducir mecánicamente el pasado, sino que se dedica a analizarlo con toda amplitud y ahondar en él, tratando de comprenderlo desde el punto de vista del presente, desde las posiciones de nuestra época socialista.
Lo que hemos dicho sobre los primeros que sirven de base de labor con las obras dramáticas clásicas en los Teatros de Arte y Malí, puede referirse a cualquier teatro del país soviético.
Así, las tragedias y las comedias de Shakespeare no sólo se representan en los teatros de Uzbekistán Tadjikistán, Turkmenia, Kazajstán y otras Repúblicas Federales, sino también en Chuvashia, en la República de los Mordovianos, en Tartaria, en Yakutia, en Osetia y en la República de los Komis.
Las obras de los dramaturgos soviéticos que tratan del trabajo constructivo de los ciudadanos de la URSS y de su lucha por la paz y la democracia y que desenmascaran a los promotores de una nueva guerra, ocupan el |
lugar central en la escena soviética. La conjugación de las obras dedicadas a los problemas cotidianos con el teatro clásico imprime a la cultura teatral soviética carácter excepcionalmente brillante y variado y profundo contenido ideológico.
Nikolai Volkov asegura que en el año 1750, en la antigua ciudad rusa del Iaroslavl, situada a orillas del Volga, se registró el acontecimiento histórico y cultural que puede considerarse como el primer vagido (cognac, cognac), del teatro ruso.
El joven Fedor Volkov, hijo de un comerciante, juntamente con sus amigos, representó el primer espectáculo público en Rusia. El espectáculo reunió numeroso público.
El primer acto ruso Fedor Volkov, tenía un talento excepcional -dice Volkov-. En 1750 sólo tenía 21 años de edad, pero soprendía ya por su inteligencia, por su ansia de saber y por sus dotes en las esferas más variadas del arte. Volkov componía poesías y música, pintaba decoraciones y poseía gran temperamento de artista dramático.
Volkov logró fundar en su ciudad natal un teatro público que funcionaba perfectamente y los aficionados de la ciudad lo visitaban con gusto. Así se convirtió Iaroslavl en cuna del arte teatral profesional ruso.
En cierta ocasión asistió a un espectáculo un alto funcionario de Petersburgo. Los artistas de Iaroslavl, encabezados por Fedor Volkov, no tardaron en ser llamados a Petersburgo, donde obtuvieron constantes éxitos. En 1756, el Gobierno decretó la institución de un "Teatro
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ruso para la representación de tragedias y de comedias". Fedor Volkov trasladó sus actividades artísticas a las orillas del Neva.
Por desgracia, Volkov no animó mucho tiempo con su talento la joven escena profesional rusa. En 1763, se organizaba en Moscú una mascarada de honor de la coronación de Catalina II y la dirección de esa fiesta fue encomendada a Fedor Volkov. Los ensayos de las acciones de masas exigían que Volkov permaneciera constantemente en las calles, pese a las intensas heladas. Se resfrió, enfermó gravemente y a poco dejó de existir.
Volkov era hombre de aspecto saludable, fuerte y lleno de vida. Así lo retrató su contemporáneo el pintor Losenko. Y contemplando el retrato, imaginamos más claramente la fisonomía intelectual del primer actor ruso, descrita por Nikolai Novikov, personalidad del siglo XVIII: "A primera vista, parecía un poco severo y taciturno, pero eso se borraba al hallarse con sus buenos amigos, a quienes sabía tratar y deleitar en la conversación con bromas sensatas e ingeniosas" Novikov califica a Fedor Volkov de "amigo perfecto, generoso y desinteresado".
El arte de Volkov, a juzgar por las memorias de sus contemporáneos, se distinguía por su gran fuerza emocional y por sus elementos de profundo realismo.
La vida de Fedor Volkov inspiró a G. Korotkov un drama que reproduce su vida y B. Gorianov escribió y publicó una documentada biografía, que desconozco, porque no ha sido traducida al castellano. |