El arte castañuelista de Lucerito Tena Armando de Maria y Campos |
En los salones de la embajada republicana española ha bailado Lucerito Tena, y ha tocado las castañuelas. Tuvimos el honor de ser invitados a oírla tocar y a verla bailar, acompañándose con las castañuelas. Lucerito Tena es una notable figura del baile español, pero, sobre todo, una extraordinaria castañuelista. Es mexicana, hija de padres mexicanos, nieta de emigrantes españoles. Está en el amanecer de su mejor época como castañuelista y bailadora. En Madrid, en sus clubes nocturnos, ha alcanzado resonantes triunfos durante largas temporadas. Porque es una artista de excepción, merece ser juzgada en forma distinta a tan buenas bailarinas y bailaoras que se acompañan con las castañuelas. |
Argentina, es de los más difíciles de esclavizar a la mano docta y de darle ángel, es decir, duende, misteriosa mixtura de vida -sangre-, espíritu, ritmo y alegría. Lucerito Tena es una admirable concertista de las castañuelas, con las que toca la mejor música clásica española, desde las melodías del padre Soler hasta las creaciones modernas de Halffter, pasando por Escarlati, hasta llegar en creación cimera a Debussy. En el recital que ofreció a un reducido y selecto auditorio en los salones de la embajada española, nos maravilló y esclavizó a un mismo tiempo, haciéndonos sentir el roce impalpable de las alas de la emoción. |
cordón como las castañuelas actuales. Los crótalos se hicieron primeramente de una caña hendida a lo largo, cuyas dos partes se abrían y cerraban como un pico de cigüeña, y recordaban su graznido, y de aquí proviene el significativo nombre de crotalistria -tañedora de crótalo-, dado a esta ave. Posteriormente se hicieron estos instrumentos de madera, metal o de conchas marinas. Por lo común las castañuelas son dos, una para cada mano. Las dos piezas cóncavas de las castañuelas pueden ser de marfil, boj, granadillo, ébano u otra madera dura. Su sonido seco, rápido y alegre se presta a las más variadas indicaciones rítmicas. Detalle asombroso, debe haber la hembra para la mano derecha, con sonido más agudo que el macho, el cual se destina a la mano izquierda. Un francés, de apellido Hengel, publicó hace muchos años un Método para las castañuelas, en donde se explica cómo se obtienen los efectos de glisado, destacado, ondulado, trinos, redobles y arpegios. Perdió el tiempo, porque las castañuelas se tocan con duende, con ángel, y estoy cierto que Antonia no conoció el curioso método de Hengel. Tampoco a Lucerito Tena le ha hecho falta éste. Ni a Antonio Escudero, que le buscó a las castañuelas un toque nuevo que no le salía del alma, usándolas de cristal. El musicógrafo español Asenjo Barbieri tomó a broma el estudio por método de las castañuelas. Otros lo han tomado muy en serio, como aquel Florencio Agustín que escribió El Triunfo de las castañuelas, o como aquel otro, Alejandro Moya, que dio a las prensas Mi Viaje a Crotápolis. |