Así en la tierra como en el cielo en el teatro Fábregas Armando de Maria y Campos |
Obra dramática importante es la que con el título de Así en la tierra como en el cielo, de Fritz Hochwaelder -en traducción directa del alemán, de Miguel Flurscheim Tromer-, inauguró la temporada teatral de Pascua (antes se decía el año cómico, que concluía hasta el siguiente en vísperas de los carnavales), en el teatro Fábregas, el Sábado de Gloria. También se registró otro estreno, el de la pieza Arpas blancas... conejos dorados, de la autora Luisa Josefina Hernández, mexicana, pero este suceso es más bien doméstico. La pieza de Hochwaelder se titula originalmente Un experimento sagrado, y ya había sido representada en México, propiamente en privado, en el colegio México, por los misioneros de Guadalupe, hace un par de meses o más. No tuve, entonces, ocasión de verla.
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este continente entonces a media descubrir, y aún más, a medio dominar, y cómo fue frustrado éste por los directores de los misioneros que lo habían intentado, y a medias logrado, ante el temor de que su éxito -el triunfo verdadero jamás se ha perdonado sobre la Tierra- se volviera contra ellos mismos. Además, el autor alemán aprovechó con habilidad y acierto el tema del "experimento" para hacer la apología de la disciplina, de la obediencia y de la conveniencia cuando ésta favorece a la mayoría, aun en perjuicio de la minoría que tienen razón de los jesuitas. Porque se trata de un tema inspirado en las misiones que la Compañía de Jesús regó por la América semisalvaje y bárbaramente dominada por los españoles, desde que pudo hacerlo. |
o prevé. Pero está bien construida arquitectónicamente y se pasa de una escena a otra escena sin tener que cruzar esos pasillos forzados que son los ripios del teatros, tan frecuentes en obras de exposición histórica. La ausencia total de mujeres -como es natural- hace que la acción sea a un mismo tiempo apasionante y fría. Los alegatos, acusaciones, defensa y declaraciones, son vivos y en algunos momentos de gran intensidad dramática, y al final de la obra el público se encuentra al otro lado de la corriente, de la que se ha dejado llevar sin fatiga y con interés. Esto es bastante para considerar la importancia de esta pieza que no pertenece al teatro religioso, ni mucho menos al católico, sencillamente porque no es confesional ni el tema histórico en ella tratado, puede suponerse como inspirado en un afán de propaganda o de proselitismo. |