Teatro comercial
Es
lamentable que dentro del teatro existan denominaciones como la de “teatro
comercial”, o como la de “teatro popular”, cuando el teatro es uno, o debiera al
menos ser sólo uno. Estas distinciones actuales se derivan del hecho social que
lleva a cada clase a interesarse en diferentes problemas, como diferente es la
vida que llevan entre si; así pues puede afirmarse
que “teatro comercial” se denomina a aquel que interesa a la burguesía y el
“popular”, a la clase popular. El que los problemas de cada clase sean
distintos y sus intereses difieran, da por resultado que el género de teatro
varíe según vaya dedicado a un público o a otro.
Pero
dentro del teatro comercial también es posible encontrar categorías. Hay un
teatro comercial serio, que no pretende dar gato por liebre, sino que busca una
calidad y una expresión más artística que intrínsecamente comercial. Dentro de
este tipo de teatro durante 1962, se pudieron ver obras decorosamente
presentadas, como las que montó en escena Manolo Fábregas -Mis queridos patanes fue sin duda la
mejor-; de las obras que ha llevado a escena Miguel Córcega, desde que se
constituyó en “cabeza de compañía”, la sobresaliente fue la primera: Muchacha de campo, de Clifford Odets; correctas fueron
las escenificaciones que realizó Producciones Anfer,
de entre las que destaca Trampa para ocho
mujeres, de Frederick Knott; de las obras puestas
por Lorenzo de Rodas, Morena Clara,
que fue presentada con el carácter de antigüedad teatral, obtuvo bastante
éxito. Producciones Liza presentó Crimen
por escrito, dirigida por José Luis Ibáñez, y correcta también fue la
producción de Banquells de Los peligros de la pureza, lo mismo que
la obra puesta por Rambal Los derechos de la mujer. La reposición
de La hora soñada fue lo mejor del
teatro Arlequín. Otros intentos, aunque hayan fracasado artísticamente,
denotaron un esmero en la escenificación, como La heredera y Espectros.
Vergüenza
en cambio representa la otra categoría del teatro comercial, formada por los
empresarios que no propugnan una superación sino más bien un rebajamiento en
los gustos del público y pregonan el antiarte, con
tal de obtener mejores ganancias. El teatro Jorge Negrete ha sido convertido en subteatro por las producciones de Varela Publicidad.
Desastre fue por ejemplo Amor al revés es
Roma, una pretendida revista musical de vulgaridad indiscutible, presentada
extrañamente por Robert W. Lerner, quien en otras ocasiones se ha preocupado
más por la calidad de sus producciones. Y ya ni hablar de lo que presenta Celia D'Alarcón, que no merece tomarse en cuenta dentro del
teatro, sino más bien dentro de los asesinos del teatro.
Teatro
experimental
Como
una forma de compensación a la evidente pobreza del teatro profesional durante
el ario 1962, los grupos experimentales ofrecieron un panorama muy prometedor.
Los elementos con que cuenta actualmente el teatro experimental van superándose
año con año, a tal extremo que en muchas ocasiones superan a los teatros
profesionales, ya que además de realizar un trabajo constante y consciente, lo
hacen con amor, con entrega verdadera, sin ese divismo que cada día se hace más molesto entre los profesionales.
La nueva generación de actores y directores va por muy buen camino, es de
esperarse que no se maleará con el tiempo, sino que por el contrario, saneará
los escenarios profesionales.
Teatro
estudiantil de la UNAM
Importante
fue la labor desarrollada por el Teatro estudiantil de la UNAM al efectuar
además de El Apolo de Bellac,
de Giraudoux, y La paz, de Aristófanes, en versión de
Héctor Azar, la Temporada de Teatro Latinoamericano en la que se montaron obras
de Brasil, Chile, Puerto Rico, Argentina, Ecuador, Panamá y El Salvador. Además
de la reposición de El Periquillo Sarniento de Fernández de Lizardi.
Un
acontecimiento trascendente es la creación del Centro Universitario de Teatro
que se inauguró en junio y que cuenta con un teatro de cámara, sala de
conferencias, teatro círculo “Lope de Vega”, aula con servicio de librería,
sala de diseño, galería y cafetería. Durante este año se llevó a cabo un
curso
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de
apertura: Psicoanálisis de personajes,
autores y obras, en el que se dieron diversas conferencias y se analizaron
las siguientes obras: La trilogía de
Edipo [sic], de Sófocles; Fuenteovejuna, de Lope de Vega; Hamlet, de Shakespeare; el conjunto de
obras de Federico García Lorca; Extraño
interludio y Viaje de un largo día
hacia la noche, de Eugene O'Neill; Los
rinocerontes, de Eugène Ionesco, y El gesticulador, de
Rodolfo Usigli; todos los conferenciantes fueron
miembros de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.
El
objetivo de este centro es que por medio de la investigación seria, el estudiante
deje atrás la improvisación y el autodidactismo.
Escuela de Arte
Teatral del INBA
Muy
digna de mención es la labor desarrollada por Dagoberto Guillaumin,
quien ha sabido encauzar la escuela por un camino de verdadera preparación de
los jóvenes estudiantes. En la Sala Villaurrutia, de
dicha escuela, se llevó a efecto el II Festival Dramático en el que se pusieron
diez obras, dirigidas por diferentes directores jóvenes, entre las que
sobresalieron: La venganza del pescador -obra anónima china- que fue premiada por el jurado y llevada después a escena
en temporada profesional en el teatro Orientación; La versión de Browning, de Rattigan, en la que
Eduardo Mata de Alba se reveló como un actor joven de primera linea y el El gran teatro del
mundo, de Calderón de la Barca. Las diez obras fueron después
llevadas a escena en el
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que puso en escena Crepúsculo otoñal y Maestro jugador y que se adivina con un buen porvenir dadas sus
calidades.
Actuación: Tres nuevos
actores son de mencionarse: Héctor Bonilla, cuyo trabajo en Puños de oro, de Odets, lo sitúa entre las revelaciones del año. Juan
Felipe Preciado, quien sobresalió en su interpretación de Cuauhtémoc, de Novo, y Alberto Sayán, quien representó el
papel de Teseo en la obra del mismo nombre de Emilio Carballido,
demostrando tener buenas dotes histriónicas.
Escenografía: En cambio, la
intervención (aunque no es la primera que realiza en teatro, pero por su
carácter esporádico se le puede considerar como un nuevo elemento) del pintor
José Reyes Meza como escenógrafo en Irma
la dulce fue totalmente nefasta (obra de la que lo único que se salvó fue
la interpretación de Julio Alemán que fue más que sobresaliente) lo mismo que
la escenografía de F. Díaz (muy posiblemente sea seudónimo) en El año del bachillerato; ambos
escenógrafos podrían muy bien competir para ganar el galardón de “la peor
escenografía del año”.
Verdadera
revelación, aunque ya el año pasado hizo un papel en También las mujeres perdieron la guerra, puede llamarse la de la
joven actriz Jaqueline Andere,
en Una gota de miel .
Provincia
Un
trabajo digno de mención por el empeño y el cuidado con que fue realizado, fue
la puesta en escena de Hamlet de
Shakespeare, en el Puente de Xalitic, al aire
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Beatriz Sheridan.
[Pie de foto.]
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Teatro
del Periodista, que se inauguró este año.
Fuera
del Festival se montó Escándalo en Puerto
Santo, de Luisa Josefina Hernández, y un espectáculo de pantomima realizado
por dos alumnos de Alexandro: Juan Gabriel Moreno y Roberto Colmenares.
Otros grupos
Xavier
Rojas quiso revivir el Grupo Tea, montando Farsa
y justicia del Emperador, de Alejandro Casona, y el Teatro Infantil del
Bosque realizó una labor ininterrumpida montando cada fin de semana obras dedicadas
al auditorio infantil.
Una
realización que vale la pena destacar fue la que hizo el INBA de El
anzuelo de Fenisa, de Lope de Vega, dirigida con
toda propiedad por Óscar Ledesma, dedicada a alumnos de secundarias.
En
este terreno se notó la ausencia del Teatro Club, que hasta 1961 habla venido
desarrollando un trabajo de difusión teatral entre los jóvenes de las escuelas
secundarias, lo que es lamentable, ya que esta labor es sumamente
indispensable, dado que es la mejor forma de crear el gusto por el teatro desde
la infancia y la adolescencia.
Nuevos elementos
en el teatro profesional
Dirección:
Un nuevo director entró a formar parte de las filas del teatro profesional:
Juan López Moctezuma,
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libre, en Jalapa. El
intérprete del Principe de Dinamarca fue Héctor
Ortega, que salió adelante con todo decoro, y sobresaliente fue la actuación de Farnesio de Bernal en el papel de Polonio.
También
los consabidos entremeses de Cervantes y los
pasos de Lope de Rueda se llevaron a cabo, como desde hace años, en Guanajuato,
además de haberle dedicado una semana a Lope de Vega.
Resumen
Después
de esta vista somera por nuestros escenarios -y si en ella hay alguna omisión
importante es totalmente involuntaria- puede decirse que fue un año bastante deficiente
en calidad. De las obras que se dieron a conocer dentro del teatro profesional,
las únicas que realmente tuvieron un valor como realización de conjunto (y el
teatro no es sino una conjunción de elementos) fueron: La ópera del orden, Juego de
reinas, Gedeón, La parodia y Puños de oro.
De
teatro mexicano: Teseo y Cuauhtémoc.
Dentro
del teatro experimental: Bajo el bosque
blanco, La venganza del pescador, La paz, Los incendiarios fueron las más sobresalientes y de teatro
mexicano: Escándalo en Puerto Santo.
Esperemos
que para el próximo año el saldo sea más favorable.
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