Los "bolos" tienen larga tradición el el teatro en México y gozan del favor del público, que sabe comprenderlos y disculparlos. Se llaman bolos a las funciones dominicales que farándulas volantes o compañías formadas para ocasión, celebran un día a la semana, o varios, salteados, bien jueves y domingos, bien ligando el sábado con el domingo. Las funciones de bolos nacieron en México como consecuencia de nuestras luchas intestinas, más o menos desde que don Antonio López de Santa Anna se dio a viajar del Palacio Nacional de México a alguna de sus haciendas veracruzanas, llenando de zozobra a cómicos y público, frustrando temporadas teatrales. Después se hizo costumbre la de dar funciones dominicales, de "bolo", y entre las muy recientes y famosas todavía se recuerdan como algo fresco, las del Hidalgo, antes de que fuera derruido inconscientemente por autoridades ignaras del INBA, durante la administración alemanista.
Los bolos son generalmente organizados por viejos actores, que tienen hecho un repertorio que no necesitan ensayar para representarlo de la noche a la mañana, es decir, con uno o dos ensayos. Pero los tiempos cambian, y es ahora una pareja de jóvenes cantantes la que organiza "bolos" zarzueleros y operetereros para el teatro Jorge Negrete.
Esta pareja de jóvenes cantantes esta formada por Rosa María Montes, muy bella y con un agradable y extensa voz bien educada, y Salvador Quiroz, de la tesitura de barítono que durante varias temporadas han sido llamados por los directores del programa de televisión Joyas líricas, para encargarse de los protagonistas de viejas zarzuelas españolas y no tan viejas operetas vienesas. A la vista del éxito y la popularidad que ha acompañado a esta pareja, se han asociado Rosa María y Salvador para hacer bolos en el teatro Negrete con un decoro profesional y en general una responsabilidad artística pero común en estas funciones domingueras y eventuales, a las que |
acude un público amante de un género, o de dos géneros -la zarzuela de género chico y la opereta con valses-, que se considera muerto y que en realidad sólo se haya en esta cataléptico. (Recientemente el público creyó se haya en estado cataléptico. (Recientemente Elizondo anunció a bombo y platillos que montaría la deliciosa opereta La viuda alegre, cuando en verdad asesinó con premeditación, alevosia y ventaja a Ana de Glavari, la traviesa y sencilla millonaria montenegrina, y traicionó a Franz Lehar, el genial músico y principal creador de este género).
Rosa María -soprano- y Salvador -barítono- llevan tres domingos de organizar bolos. No asistí al primero de ellos el domingo 9 del presente, porque se organizó a base de la zarzuela El anillo de hierro, del maestro Marqués y la verdad tuve miedo de pasar una mala tarde. Pero como me llegaron las mejores referencias, no deje de pasar el bolo doble del domingo 16, durante el que se representó, por la tarde la opereta El conde de Luxemburgo y por la noche las zarzuelas españolas Molinos de viento y La dolorosa, aquella con una anecdota simple y divertida, muy de la época anterior a la guerra del 14 y estas representativas de dos períodos distintos del mayor auge de la zarzuela española. También asistí al bolo del domingo 23 y disfrute de las dos funciones, la primera escuchando la opereta de Leo Bard, La duquesa del Bal-Tabarin y en la segunda las grandes zarzuelas, joyas del género chico, La verbena de la paloma y Gigantes y cabezudos.
El público de bolos es númeroso y de lo más excitante porque ha visto muchas veces las mejores obras de este género y casi se la sabe de memoria. Es público de familias, con algunos elementos representativos de las prostimerías del profirismo, hasta la muy reciente de Plutarco Elías Calles. Ya se sabe que con el gobierno constitucional de Lázaro Cárdenas muchos géneros teatrales -la opereta, la zarzuela- |
empezaron a declinar. Es significativa la forma en que el público ha respondido al llamado de Rosa María Montes y de Salvador Quiroz. El domingo 16 cubrió medio teatro; el domingo 23 se vendió casi todo el boletaje para las dos funciones, y para el próximo domingo 30 el público que salía de la función del 23 apartaba sus localidades. ¿Se dará el caso de que a la mitad de la semana se hayan agotado las localidades, y mucho público se quede sin oir El soldado de chocolate, El asombro de Damasco y La fiesta de San Antón? Será cosa de Ripley, y será cosa de verlo...
Rosa María y Salvador son dos excelentes cantantes, en plena juventud y con tanta voluntad y afición como facultades. Pueden ser la simiente de una gran temporada de operetas y zarzuelas, que vendría a confirmar que lo bueno, cuando realmente lo es, se mejora, se acendra con el tiempo.
Al lado de Rosa María Montes y de Salvador Quiroz lucen ortos jóvenes cantantes muy estimables como Alfredo Fernández, María Luisa Banquells y Plácido Domingo Embil. Es responsable de la dirección musical el gran maestro director y concentrador mexicano Luis Mendoza López, y de la dirección escénica esta encargado el veterano barítono Plácido Domingo, que domina el género y se ha convertido en un bajo cómico excelente. Otros elementos que figuran al lado de Rosa María y Salvador son Alicia Aguilar, extraordinaria cantante que intervino en La duquesa del Bal-Tabarin; Margarita Hermann, Carolina Quintero, Consuelo Ramírez, Rosi García, Delia Mendez. Luz María Quintero, Cristina Ortega, Norma Armengol, Rosa Armengol, Victor Torres, David Martínez, Francisco Correa, Enrique Guerrero, Salvador Alarcón, Enrique Huerta, Jesús Toquero, Ricardo Pardavé y Rodolfo Tellez Girón. |