Estreno en México de ¿Dónde vas Alfonso XII?, por María Tereza Montoya Armando de Maria y Campos |
La noche del 20 de febrero de 1957 medio Madrid -el monárquico, porque el otro medio tal vez sea falangista- se volcó en el teatro Lara para asistir a la primera representación de las estampas románticas -teatrales- divididas en dos actos, inspiradas en la leyenda y en la historia, del famoso autor español Juan Ignacio Luca de Tena, marqués de Luca de Tena, tituladas: ¿Dónde vas, Alfonso XII?, que orgullosamente dedicaba su autor a S. M. el conde de Barcelona, digno sucesor de don Alfonso XII. ¿Dónde vas Alfonso XII? Tu Mercedes se ha muerto El estreno en Madrid, y en provincias después, constituyó un éxito que llevó a la pieza de Luca de Tena a varíos centenares de representaciones. Cruzó el mar y nos aseguran que también alcanza éxito en Buenos Aires. En México, en el México de ahora, tan yanquizado, no será tanto. Por muchas y desventuradas causas las nuevas generaciones mexicanas han crecido de espaldas a la historia de España y nuestra simpatía oficial por la República derrotada las mantiene alejadas de toda idea de restauración monárquica de España. |
Como pieza política, o con intención de tal, la de Luca de Tena apenas si conmueve al público de México como un idilio entre un rey joven y una infanta desventurada. Como pieza de teatro está cargada de interés, porque su autor ha reconstruido con fidelidad y con lealtad, que aunque parece lo mismo es distinto, una época que ahora se nos antoja surgida de la leyenda. Sin embargo es perfectamente histórica. El autor confesó horas antes del estreno, por supuesto, una efemérides teatral madrileña, las fuentes en que había debido su inspiración: Memorias, de S. A. R. la Infanta doña Eulalia; Memorias, del conde de Benalúa: Alfonso XII, El rey romántico, de J. Cortés-Cavanillas; De la revolución a la restauración, del marqués de Lema; La reina Mercedes, de Ana de Sagrera: La sociedad española bajo la Restauración, de Agustín de Figueroa. Y es más, temío que algunos pudieran juzgar irrespetuosa la forma en que presenta a la destronada reina Isabel II, y aseguró que no ha inventado ni creado ese personaje que vivió y reinó en España hace un siglo, aunque si declaró que no la sacó a escena ni con los perfiles exagerados y grotescos de Valle Inclán ni con la benevolencia que desvirtuaria su verdadera personalidad historica. |
de Luca de Tena se disfruta como excelente pieza teatral, porque está dialogada con fluidez no obstante su veracidad histórica y construida con el dominio de quien sabe emplear legítimos recursos de hombre de teatro y con ellos logra estampas vivas llenas de emoción, de interés y de animación. |